Guia de paises NO recomendados para viajar por el Ministerio de Asuntos Exteriores


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Debido a los tiempos que corren se hace imprescindible conocer los países que no son recomendados para viajar ya sea por motivos de guerra, terrorismo, delincuencia, minas, integrismo islámico o gripe aviar.

NO VIAJAR: Haití, Senegal, Liberia, Rep. Guinea, Chad, Congo, Somalia, Papua nueva guinea, Palestina, Chechenia, Irak, Afganistán.

MEJOR EVITAR: Costa de Marfil, Nigeria, Argelia, Rep. Centroafricana, Sudan, Uganda, Sierra Leona, Pakistán, Líbano, Islas Salomón.

TOMAR PRECAUCIONES: Guatemala, El Salvador, Honduras, Colombia, Serbia, Moldavia, Turquía, Guinea-Bissau, Malí, Togo, Congo, Sudáfrica, Lesotho, Zimbabwe, Burundi, Ruanda, Etiopía, Eritrea, Egipto, Georgia, Siria, Israel, Jordania, Kuwait, Arabia Saudita, Yemen, Irán, Tayikistán, China, Kirguistan, Nepal, India, Sri Lanka, Tailandia, Camboya, Vietnam, Filipinas, Indonesia, Timor oriental.

Vanuatu, el país de la felicidad

¿Cuál es el país más feliz del mundo? Si hay respuesta para eso, tiene que ser Vanuatu, al menos es lo que asegura un estudio de la Fundación New Economics de Gran Bretaña. Uno cree que se ha tardado mucho tiempo en reconocer que Vanuatu, país independiente desde 1980, cuenta a su favor con tantos parámetros positivos. En primer lugar, tiene numerosas playas donde no va nadie el mismo día que se te ocurre ir a ti. Puedes ser el dueño provisional de muchas olas, el capitán de ríos llenos de langostinos de agua dulce, y el jefe de algunas palmeras bajo las que anidan los cangrejos del cocotero, siempre celosos de esas nueces que parten con sus pinzas y que comen con delectación. No te dan nada, pero tampoco te muerden.

La República de Vanuatu es un país localizado en el Océano Pacífico Sur. El archipiélago está localizado a unos 1.750 km al este de Australia, 500 km al noreste de Nueva Caledonia, al oeste de Fiji y al sur de las Islas Salomón. Su nombre colonial era Nuevas Hébridas; este nombre sólo es usado para referencias históricas.


Las selvas de Vanuatu nunca están llenas de víboras ni de leones, sino todo lo más de algunos zorros voladores, que son apetitosos a la brasa para aquellos que gusten de ese manjar. Todo ello y más con el debido permiso de los nativos vanuateños, pero a ellos no les importan en absoluto las fantasías de los demás mientras tengan, a eso de las seis de la tarde, una cita con la kava, el jugo de una raíz ligeramente narcótica, de uso legal en todo el país, que les sirve para entrar plenamente en el tiempo de los antepasados, es decir, en un tiempo aún mucho más feliz que el actual, que tampoco se queda corto.

La economía está basada principalmente en la agricultura de subsistencia o a pequeña escala, que provee al 65% de la población. La pesca, servicios financieros de banca extranjera, el registro de naves de marina mercante, la venta de licencias internacionales de pesca (Vanuatu es miembro de varios comités regionales de pesca) y el turismo (con 50.000 visitantes en 1997), las licencias bancarias off-shore y la formación de compañías internacionales son otras fuentes de economía. En Puerto Vila se encuentra el Banco de la Reserva y el Registro de la Propiedad. No hay depósitos de minerales y el país no posee depósitos de petróleo. Un pequeño sector industrial abastece al mercado local. Los impuestos vienen principalmente de las importaciones de productos y del IVA (VAT), puesto que Vanuatu no posee impuesto a la renta ni a las pesonas, siendo considerado uno de tantos paraísos fiscales.

En Vanuatu se habla casi un millar de lenguas distintas, lo que significa una de las mayores riquezas lingüísticas de este planeta. En una pequeña isla como Malekula existen 35 idiomas (algunos con sólo una decena de parlantes) y hasta 80 dialectos. No extraña que algunos entiendan el lenguaje de los dugongs y los volcanes.

Malta, un lugar mágico de bajo coste

Playas, monumentos megalíticos, zonas cuasi desérticas, comida mediterránea de primera calidad y, sobre todo, un precio más que asequible. Todo eso y mucho más nos ofrece Malta, un pequeño archipiélago frente a las costas africanas y que constituye una peculiar mezcla entre las culturas italiana, anglosajona (ya que fueron colonia británica) y tunecina.

Situado al sur de Italia y al norte de Libia, su buen clima y la hospitalidad de sus gentes la convierten en un destino de excepción para aquellos que quieran conocer una nueva cultura sin invertir demasiado tiempo (ni dinero).


Tres islas principales, Malta, Comino y Gozo, son los principales atractivos. De todas ellas, Malta constituye la más importante. Es donde se encuentran todos los organismos oficiales. Cuidado con la zona de Malta que se elige. La mayor parte de las agencias de viajes ofrecen alojamientos en la zona de Sliema o St. Paul, de poco atractivo pero con lujosos hoteles y ampliamente dedicadas al turismo. Es mucho más interesante buscar alojamiento en La Valletta y, desde allí, desplazarse a donde sea necesario.

Centrar nuestro punto de operaciones en La Valletta tiene gran importancia, puesto que es el punto de partida de casi todas las líneas de autobuses y, ya que a muchos no nos agrada conducir por la dirección contraria y, además, las carreteras son muy malas, mejor dejarse seducir por el encanto de los antiguos autobuses americanos de los años 60 y 70, pagar unos céntimos, y desplazarse por el interior y las costas en ellos.

A eso hay que sumarle que, si nos alojamos en las zonas «recomendadas», tendremos poca oportunidad de conocer la belleza de las calles maltesas y de sus gentes. Malta es una ciudad con solera, cuna de la Orden de los Caballeros de Malta y de grandes fortificaciones de la era británica.

Si vamos buscando playa y actividades acuáticas, es muy importante tener en cuenta que Malta continúa siendo un país muy católico, donde no sólo está prohibido el divorcio, sino que el ponerse en ‘top less’ es un delito. Así que mejor utilizar trajes de baños adecuados si no queremos llevarnos ningún disgusto. Fumar en los bares también está prohibido, sin embargo, muchos hosteleros se saltan la norma debido a que las pérdidas son más grandes que lo que les cuesta sobornar a la policía.


Para los que les guste el arte, los templos de Ggantija (Gozo) o Tarxien (Malta) son dos opciones incomparables. Para el callejeros, interesados en la vida y las costumbres maltesas, mejor pasear por La Valletta, o Rabat (también llamada Mdina y antigua capital del archipiélago). No es de extrañar que en Mdina el viajero sienta cierta similitud con ciudades como Salamanca… el arquitecto de la mayor parte de los monumentos pertenecía a la misma escuela y, pese a no poseer la dureza de la piedra de Villamayor, los bloques utilizados para la construcción se asemejan a los charros en cuanto a tamaño, apariencia y color.


Si bien Malta no destaca por sus playas, excepto algunas recónditas y la tumultuosa de Meliehah, la costa es espectacular. No olvidar visitar Blue Grotto, o cualquiera de los múltiples pueblos pesqueros, especialmente Marsaxlokk o las 3 ciudades (Vittoriosa, Senglea y Conspicua). Todas y cada una de ellas tienen su encanto.


Eso por no hablar de los paisajes marinos, especialmente en Gozo, la isla donde Calypso «secuestró» a Ulises. No es de extrañar que no quisiera volver. La Blue Lagoon, de cristalinas aguas turquesas y el paisaje en general no tiene desperdicio.

En cuanto a comer, en Malta no hay ningún problema. Recomendables sus cervezas y vinos autóctonos, pescados frescos, quesos y verduras y hortalizas en general. La mayor parte de los restaurantes ofrecen buena comida a precios asequibles y es posible comprar fruta a modo de tentempié en cualquiera de los puestos callejeros.

Toda una experiencia inolvidable si te olvidas de los hoteles para turistas, los viajes programados y las playas repletas. Lo mejor, ir a tu aire, comprar una guía de Malta antes de ir y elegir la propuesta más acorde a tus inquietudes. Porque en Malta hay diversión para todos los gustos, incluso nocturna. No es difícil encontrar la marcha, sólo hay que seguir el sonido de la música.