Si vas a comer a la Sierra de Francia…


Aunque por su nombre no lo parezca, la Sierra de Francia se localiza en el sistema central del sur de la provincia de Salamanca. Es una sierra muy conocida en España tanto por sus paisajes como por sus senderos. En esta ocasión nos vamos a centrar en la gastronomía del lugar. Sus sabrosos y artesanales platos típicos, te pueden ayudar aportándote la energía que necesitas si decides hacer senderismo por la zona.

Hay un gran número de platos que podrás degustar en todos los restaurantes de la localidad. Todos ellos son paltos típicos, muy reconocidos en toda la zona de la sierra de Francia. Lo primero de todo es pedir unos entrantes. Te permitirán comprobar al calidad de sus embutidos. Chorizos, salchichones o quesos, todos ellos elaborados en la zona. Si además una vez que los pruebes te han encantado, podrás comprarlo en alguna de las muchas tiendas de embutido que encontrarás.

Una vez terminados los entrantes, te damos dos opciones. En primer lugar, las patatas meneadas. Es uno de los platos más conocidos y típicos de la zona. Tiene un sabor increíble y normalmente vienen acompañadas de un tocinillo para comer con ellas. Para degustar este plato has tener un buen estómago, pues es un plato que llena bastante. Si no, siempre te queda la segunda que no por ello peor opción: las sopas artesanales.

No te vallas de la sierra de Francia sin degustar las carnes de la zona. Todas están preparadas en un horno de leña, algo que les dejará un sabor único y difícil de olvidar. Y que mejor que terminar con alguno de sus riquísimos postres: leche frita, tarta de queso o arroz con leche. ¡Nada mejor para retomar fuerzas que una buena comida!

El castillo de Castellet


En la comarca del Alt Penedès, entre Barcelona y Tarragona, se encuentra el municipio de Castellet i la Gornal. Enclavada en el parque natural del Foix, esta pequeña villa medieval posee uno de los castillos mejor conservados, además de una pequeña parroquia del siglo IX.

Historia

En sus inicios que datan del año 977, la estructura del castillo estaba formada por un domicilium, la torre del homenaje, la torre de vigilancia y la muralla. Dado que inicialmente fue concebido como puesto defensivo, en el se almacenaban armas y víveres para los soldados que defendían el sitio durante la Reconquista (siglos X y XI).

Gracias a su situación privilegiada, próximo a una de las vías comerciales más importantes de Cataluña, el castillo de Castellet ofrecía a los nobles la posibilidad de ejercer el dominio sobre sus feudos. De este modo, la función militar que desempañara antaño se convirtió en residencial para los nobles que lo habitaron tras la Reconquista. Tan atractivo y codiciado fue que llegaron a habitarlo unos 44 nobles, sin contar los posibles invasores a lo largo de su historia.


Emplazado en una elevación cuya base está bañada por el río, permite que no necesite muralla por el lateral que no discurren las aguas. Sin embargo, en los demás lados, las murallas son altísimas y están flanqueadas por torres. En su recinto interior destacan varias torres cuadradas y cilíndricas, especialmente la del Homenaje que ,además, sobresale por encima de las demás.

La edificación comprende varias épocas, siendo la del Homenaje y las circulares pertenecientes al siglo XI, mientras que las cuadradas datan del siglo XIV. Con el transcurso del tiempo se fueron abriendo ventanas góticas sobre los muros que originariamente eran románicos.

En la actualidad, el castillo es la sede de una importante Fundación cultural que combina salas modernas destinadas a estudios, convenciones o presentaciones de libros, con otras de estilo románico y gran valor arqueológico.

Cudillero, un pueblo pesquero


El pueblo español de Cudillero es uno de los muchos pueblos pesqueros típicos de Asturias. Hoy en día conserva aún su encanto especial. Sus casas coloridas que han sido construidas sobre la ladera de los tres montes que le rodean, hacen que el lugar no deje indiferente a nadie que lo visite. El pueblo en su conjunto constituye un paisaje impactante y pintoresco, de gran belleza.

Al pasear por sus calles podrás sentir la sensación de estar unido al mar. Encontrarás rincones únicos, callejuelas estrechas, empinadas calles que te llevarán hasta los miradores (situados en pleno casco antiguo del pueblo) desde los que podrás contemplar todo el pueblo y la inmensidad del mar. Es un pintoresco pueblo de pescadores que invita a perderse en él y a pasear por su puerto y por sus callejuelas.

Una de los lugares que más llaman la atención de este pequeño pueblo asturiano es la Plaza de la Marina. Desde esta plaza se puede observar perfectamente el anfiteatro que constituye el pueblo en su conjunto. Está formado por todas las casas que hacen de palcos, y por la plaza. Todo ello conforma un escenario extraordinario, único y de gran belleza. De hecho, el lugar ha sido declarado como Conjunto Histórico Artístico.

En esta Plaza de la Marina, se encuentra además varios restaurantes, además de sidrerías y marisquerías. En todos ellos por un precio razonable y asequible se puede disfrutar de las delicias gastronómicas del mar y la tierra asturianos. Es un pueblo que si pasas por Asturias no debes perderte, no te defraudará. Se encuentra situado aproximadamente a 50 kilómetros de Gijón y a 60 de Oviedo.

El castillo de Mesones de Isuela


La villa de Mesones de Isuela pertenece a la provincia de Zaragoza y está situada en el valle del río Isuela. Su estructura se organiza en torno al castillo, con calles y cuestas que confluyen en él.

El castillo-palacio de Mesones de Isuela ,es uno de los más importantes de Aragón. Perteneció a la familia de los Luna, un linaje que dio hombres ilustres a la política y la Iglesia. En 1370 don Lope, último representante de la casa Luna, ordenó la construcción del castillo con el fin de defender las fronteras con Castilla.


Su estructura, totalmente rectangular y cerrada al exterior, tiene seis torreones y se conserva en muy buen estado. En su arquitectura predominan los estilos gótico y franco-gótico, a excepción de la capilla de Nuestra Señora de los Angeles, situada en la torre noreste, que es de estilo mudéjar. Esta pieza está considerada como uno de los monumentos más hermosos de Europa. El interior de la nave está cubierto por pequeñas tablas policromadas y figuras, en la techumbre, y la imagen de la Virgen data del siglo XV. Además de esta, existe un nave barroca que fue añadida posteriormente, en el siglo XVII.

En el patio de armas aún pueden verse algunas estancias subterráneas, comunicadas por pasadizos, que en su día fueron utilizadas como bodegas o caballerizas y actualmente se encuentran en buen estado.


Iglesia de la Asunción

Edificada en ladrillo y mampostería, la arquitectura de este templo que se ubica en el centro de la villa es de estilo mudéjar (siglo XVI). En su interior se conservan retablos de la misma época, a excepción del dedicado a Santa Lucia que data del siglo XVIII. La singularidad de su torre, edificada sobre una planta cuadrada y el cuerpo superior octogonal, le hace destacar sobre todo el conjunto.

El Fuerte de San Cristóbal


El Fuerte de San Cristóbal, también conocido con el nombre de el Fuerte de Alfonso XII es una impresionante fortaleza militar situada literalmente en el interior del monte Ezcaba. Fue levantada entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Se encuentra a escasos kilómetros de distancia de la ciudad de Pamplona, en Navarra (España).

Este increíble lugar, que parece enteramente el escenario de una película, fue construida en un principio como lugar desde el cual defender y controlar la ciudad. Sin embargo, el lugar nunca llegó a cumplir con esta función. En realidad se terminó convirtiendo en una prisión, la cual estuvo activa ente los años de 1943 y 1945. Hace aproximadamente diez años, la fortaleza fue abandonada definitivamente por el ejército, y ya en 2001 el Fuerte fue declarado “Bien de Interés Cultural”. Aunque en realidad hoy en día se encuentra en estado de abandono.

En un principio no está permitido el acceso al interior del Fuerte. No está abierto como cualquier otro monumento podría estarlo. Sin embargo, si te aceras a verlo te darás cuenta de que existen muchos huecos de fácil acceso por los que cualquiera que lo desee puede entrar. Si te atreves, podrás caminar por su interior e indagar y explorar de manera libre. Así podrás descubrir lugares como las habitaciones, el patio central, los depósitos de agua, la casa del general, los calabozos, la Iglesia o el horno, entre otras muchas cosas.

El Fuerte de San Cristóbal es una visita que no puedes perderte si pasas por Pamplona. Es un lugar que no os podrá defraudar, pues es un lugar único que además podrás descubrir por ti mismo, sin rutas, ni guías, ni planos para guiarte. Algo que lo hace si cabe más interesante.

El castillo de la Rápita


El pueblo de la Rápita está situado en el municipio de Vallfogona de Balaguer (Lérida), a cuyos orígenes árabes se debe el nombre de rabbita (especie de fortín militar). Además del castillo, en esta villa leridana se pueden visitar una iglesia consagrada a la Sagrada Familia y una ermita dedicada a Santa Margarita, protectora del pueblo.

A unos 200 metros del núcleo de población se alza el castillo de la Rápita, actualmente una magnífica mansión señorial muy bien conservada. Se cree que el lugar ya estuvo habitado durante la edad de bronce, según indican los vestigios hallados en las proximidades del castillo. De la época ibera datan algunos restos de cerámica localizados en los muros del castillo y en la ermita próxima a este, así como una torre de guardia de once metros de altura.

Los restos de una arco romano y el abundante material cerámico que se conserva, dan testimonio de la cultura romana presente, también, en la zona. Sin embargo, son los vestigios de la época árabe los que más proliferan, ya que el enclave fue convertido en lugar de reposo y oración, aprovechando la edificación de la torre ibera.


Las primeras noticias documentadas acerca del castillo datan de principios del siglo XII, cuando los barones de Urgel lo donaron al conde Ramón Berenguer III de Barcelona. En el documento de donación hay indicios de que en el lugar ya había una posición fortificada, en tiempo de dominación árabe. En el siglo XVI, el castillo pasó a ser propiedad de la ciudad de Balaguer, al ser vendido por sus propietarios.

Como huella de la antigua fortificación se conserva la torre izquierda de la fachada, de planta rectangular y muros ciclópeos. En torno a este núcleo angular se construyó la fortificación medieval, y junto a la torre primitiva se abre la puerta principal, rematada en arco de medio punto.

El nacimiento del Urederra


El nacimieno o nacedero (como se conoce coloquialmente) del Urederra se encuentra al sur de la Sierra de Urbasa. De las entrañas de la roca de esta sierra, a unos 600 metros de altitud se encuentra el manantial donde nace el río Urederra. Tras filtrarse, atravesar el macizo Kárstico y discurrir por los acuíferos subterráneos, sus aguas escapan de las rocas en forma de cascada.

Lo hermoso del lugar es la transparencia y el color celeste de sus aguas. Además existe un camino a lo largo de su ribera que te lleva hasta su nacimiento y desde el cual se puede disfrutar del juego de hermosos saltos que realiza el río entre cascadas y pozas -las cuales han sido formadas a través del proceso kárstico-. Parece un lugar sacado de un cuento de hadas.


Caminando unos cinco kilómetros por este camino durante aproximadamente una hora y media, en recto y con una pendiente suave, se llega al lugar en el que podremos disfrutar de este increíble río azul. El cual además se encuentra rodeado por un magnífico y amplio bosque de hayas y robles, con algunos arces, álamos, sauces, avellanos y fresnos, ente otras muchas especies.

Aunque cualquier época del año es buena para visitar el nacimiento del Urederra, esta variedad de árboles es la razón por la cual se recomienda visitar el lugar en otoño, puesto que en esa época es cuando los árboles cambiarán de color y ofrecerán una amplia variedad cromática. Un rincón espectacular como este, situado en Navarra al norte de Estella y teñido de un hermoso azul y verde, fue declarado hace unos años Reserva Natural.

El castillo-monasterio de Loarre


Situado a 27 kilómetros de Huesca, el castillo-monasterio de Loarre fue construido en una estribación de la sierra de Guara (siglo XI) sobre unos muros romanos. Los accesos al castillo se pueden hacer fácilmente, por carretera, desde las provincias que lo rodean. Próximo al castillo se encuentra el pueblo de Loarre que dispone de restaurantes, casas de turismo rural y zonas de acampada.

Su interés arqueológico es extraordinario porque conserva su antigua estructura románica (siglo XI) y ,en su interior, la iglesia más importante del románico europeo. La extensión de terreno que abarca es proporcional a las dimensiones de toda la fortaleza. El notable estado de conservación del conjunto, salvo los desperfectos propios del paso del tiempo, indican que nunca fue asediado ni sufrió daños bélicos. De ahí que el castillo de Loarre haya conservado su estructura original hasta nuestros días.

Sus dependencias militares se agrupan en varios pisos, a los que se accede a través de una escalera que asciende por debajo de la iglesia. Aunque se identifican con dificultad, existen galerías, cuadras, calabozos, caminos de ronda, e incluso, una salida de escape. Entre la muralla y el cuerpo del castillo se eleva una torre vigía. Al nordeste del conjunto se yergue la del homenaje y consta de tres pisos.


La parte correspondiente al monasterio es doble. La primera está formada por una sencilla capilla, edificada en la parte más elevada del montículo, consta de una nave y data del primer románico (mediados del siglo XI). La segunda está constituida por la iglesia, el edificio más sobresaliente de todo el conjunto, cuya construcción comenzó a finales del siglo XI y terminó un siglo después. Está compuesta de una sola nave, de bóveda de cañón y ábside.

El acceso al recinto se hace a través de una puerta, situada entre dos torreones semicirculares, en la muralla. A continuación y a través de un espacio descubierto, se llega a la torre del vigía. Seguidamente, tras salvar una pronunciada cuesta, se accede a la única puerta de entrada ornamentada con capiteles románicos, donde reza una sencilla inscripción.

En el interior del palacio real, paseando a través de arcos, pasadizos y torreones, se accede al balcón de la Reina, desde donde se pueden contemplar unas espectaculares vistas sobre la Hoya de Huesca.

La Playa de las Catedrales


La Playa de Las Catedrales, en gallego As Catedrais, es el nombre turístico con el que se conoce a la Playa de las Aguas Santas. La apariencia que tienen sus acantilados es la responsable de que a este lugar se le conozca con ese nombre. Está situada en la costa gallega de Lugo, concretamente a unos diez kilómetros al oeste del municipio de Ribadeo, sobre el mar Cantábrico.

Declarada Monumento Natural por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Galicia, sus arcos y cuevas son lo que le hace diferente. Son apreciables a pie de playa, pero únicamente durante la bajamar. Cuando la marea está baja es el mejor momento para contemplar desde la arena la magnitud de sus acantilados y sus cuevas marinas. Unas cuevas de las que se puede apreciar las diversas formaciones que ha adquirido fundamentalmente por la acción erosiva del agua del mar y el oleaje.

Sin embargo, el encanto del lugar es tal que no deja de ser interesante ver la playa durante la marea alta. Con la pleamar la playa se hace pequeña, aunque sigue siendo adecuada para el baño. Es entonces cuando puede accederse a una largo arenal que se encuentra delimitado por una enrome pared de pizarra y esquisto. Una pared rocosa que se encuentra erosionada de una manera única. Los arcos de más de treinta metros de altura que se han formado son los que recuerdan a los arbotantes de las catedrales. De ahí el nombre de la Playa de las Catedrales.

Pero eso no es lo único. Enormes pasillos de arena entre las rocas y grutas de decenas de metros, completan la majestuosidad del lugar. Es interesante además recorrer en dirección Oeste-Este la parte superior de sus acantilados. Una playa sin duda diferente y por ello hermosa.

El Torcal de Antequera


El Torcal de Antequera es un increíble paraje natural. Su belleza radica en sus sorprendentes rocas calizas que al haber sido erosionadas por el viento y el agua durante miles de años, tiene curiosas y variadas formas. Se encuentra en la provincia de Málaga, a 8 km al sur de Antequera, y constituye uno da los mejores parajes kársicos en Europa.

El Torcal está formado por rocas calizas, cuyos orígenes se remontan a ciento ciento cincuenta e incluso doscientos cincuenta años atrás. Por aquel entonces fue un alargado pasillo marítimo que iba desde el Golfo de Cádiz hasta Alicante, comunicando así el océano Atlántico con el mar Mediterráneo. Con el paso del tiempo, la fuerza de los plegamientos terrestres fue haciendo que los sedimentos calizos depositados en sus fondos fueran emergiendo a la superficie.

Posteriores fracturas fueron la causa de diversas grietas y fallas que al hundirse crearon los callejones. A partir de aquí el lugar quedó sometido a la erosión del conjunto kárstico. De esta forma se ha ido creando con el paso de los años estas curiosas formas de las que hoy podemos disfrutar.

Pero además de todo esto, el lugar tiene una impresionante riqueza en flora y fauna. Conejos, gato montés, zorros, tejones y cabras, así como buitres leonados, águilas, halcones o búhos reales, son algunas de las especies más abundantes del lugar. De hecho eL Torcal ha sido declarado Zona Especial de Protección de las Aves y fue el primer Espacio Natural Protegido Andaluz, declarándose posteriormente Parque Natural. Se reconoce así tanto su gran valor geológico y paisajístico, como su importante flora y fauna.