Qué hacer en Vancouver


Vancouver es una ciudad fantástica que te ofrece casi todo, el lugar ideal para pasar tres o cuatro días y poder disfrutar de todas las opciones que te ofrece. Una de las mejores cosas que tiene es que a pesar de ser una de las grandes ciudades de Canadá mantiene una gran riqueza natural que contrasta con los grandes rascacielos y las modernidades que se han instalado en la ciudad con el paso del tiempo. Hay muchísimos mercados, de hecho es una de las ciudades canadienses que más tiene y donde no solo podrás encontrar lo típico que compras aquí en un mercado sino que hay también tiendas de grandes marcas.

SEGUIR LEYENDO «Qué hacer en Vancouver»

Conocer Nunavut


Nunavut es un desierto que forma una quinta parte de Canadá. Los osos polares salpican el paisaje junto con las ballenas, por lo que es posible que muchos de los visitantes asocien la zona directamente con el Ártico. También se puede disfrutar de un tour en trineo tirado por perros que te llevarán a un iglú en el que se podrá ver la Aurora Boreal iluminando la densa oscuridad.

Por la zona, además se pueden realizar diferentes actividades como la escalada o desafiantes caminatas a través de impresionantes parques nacionales. El paisaje se caracteriza por tener una bonita mezcla de hielo y nieve, pero también la flora y fauna espectacular.
SEGUIR LEYENDO «Conocer Nunavut»

Conocer Manitoba


Los visitantes de Manitoba, Canadá, deben encontrar algunos de los mejores secretos que esconde este lugar: enormes cielos, grandes extensiones de desierto, miles de lagos, icebergs, praderas, desiertos y mucha vida silvestre. De hecho, todo en Manitoba parece convertirse en gritos majestuosos a la belleza y la naturaleza durante todo el día. Lo mejor de todo es que, aunque poco a poco su nivel turístico va aumentando, Manitoba es un gran desconocido para los viajeros en masa, por lo que es el lugar perfecto para unas tranquilas vacaciones.

En Manitoba, la paz y la tranquilidad son absolutamente evidentes a medida que se deambula por su paisaje que está repartido entre los extensos ríos, las dunas del desierto y el bosque. Podrás realizar espectaculares excursiones que te llevarán desde la costa sub-ártica a los campos florecientes que muestran un sorprendente mosaico de colores rojos, amarillos y morados. Cuando el sol se pone se pueden observar esos mismos colores de manera suntuosa.
SEGUIR LEYENDO «Conocer Manitoba»

Viajar a Alberta


Alberta es un paraíso para los amantes de la naturaleza. Sus tierras se encuentran enriquecidas por inmensos espacios abiertos y espectaculares puestas de sol. La provincia es famosa por los conocidos picos de las gloriosas Rocky Mountains y la belleza de sus parques, sin olvidarnos del primer parque nacional de Canadá, Banff.

En contra de lo que muchos creen, Alberta también cuenta con vastas llanuras, pero es en las Rocky Mountains donde los visitantes encuentran mucha más diversión. Se puede conducir por la ruta Icefields Parkway. También se puede practicar senderismo a través de los parques arbolados inmensos. Te sorprenderán, por esta misma área montañosa, los lagos que encontrarás. Las imágenes que recojas con tu cámara serán dignas de una gran postal.


No debes olvidarte de visitar el conocido como museo de historia, Fort Edmonton Park. En él, descubrirás aquella Alberta poblada por los buscadores que se volvían locos buscando continuamente oro, haya por el 1897. También aprenderás más sobre el descubrimiento del petróleo al sur de Edmonton en 1947, que aseguró a la ciudad su futuro, convirtiéndola en una de las áreas metropolitanas con un mayor crecimiento de Canadá.


Edmonton, se merece una gran visita. Si decides visitarlo durante el mes de julio, podrás disfrutar de diferentes actividades que se realizan por la zona, como por ejemplo algunas ferias y conciertos. Edmonton organiza diferentes eventos en los que se reviven los días de la fiebre del oro. Descubre todo lo que puedes de este “natural” destino, ya que Alberta es un lugar inolvidable.

Cosas que debes saber de Montreal


Montreal combina perfectamente la urbanidad descarado del Nuevo Mundo con el encanto romántico de sus distritos europeos con sabor histórico. A pesar de que sus rascacielos son un testimonio de la influencia económica que hay en la segunda ciudad más grande de Canadá, los visitantes se sienten más atraídos por los coches de caballos y los paseos por las calles empedradas del casco antiguo.

Montreal está situado en una isla, de 50 km por 16 km, entre la Rivière des Prairies y el río San Lorenzo. «Descubierta» por Jacques Cartier en 1535, la isla estaba ya habitada y era conocida con el nombre de Hochelaga. En 1642, Hochelaga fue abandonado en favor de la colonización europea. Fue una colonia francesa hasta 1760, cuando Montreal “cayó” en manos británicas. En la actualidad 67% de los habitantes habla francés, lo que hace de Montreal, la segunda ciudad habla francesa en el mundo después de París.


Los edificios con encanto del Viejo Montreal, son hoy en día la “sede” de un sinfín de boutiques, bares, hoteles y restaurantes. La torre más alta del mundo inclinada se puede visitar en la cima del Estadio Olímpico, un legado de los Juegos Olímpicos del verano de 1976. En esa misma zona encontrarás su inmenso Jardín Botánico.


Conocerás el ‘verdadero’ Montreal en sus barrios. Boulevard St-Laurent, le corta de este a oeste. Es la calle más animada de la ciudad, donde las tiendas, bares y restaurantes étnicos atraen a las multitudes hasta bien entrada la noche. La mejor época para visitar Montreal es en verano, cuando incluso las noches pueden llegar a ser sofocantes y la ciudad entera está de fiesta a todas horas.

Visitar Halifax


El acceso a las ciudades de Halifax y Dartmouth se realiza a través del puerto de Halifax, el segundo puerto natural más grande del mundo. Una vez que entras podrás ver el impresionante movimiento que el puerto tiene a todas horas: buques portacontenedores, remolcadores, embarcaciones de recreo y yates de amarre se mezclan para darte la bienvenida.

A los lados del muelle comenzarás a encontrar propiedades históricas, pubs, tiendas, museos y parques que seguro te encantan. En verano, los conciertos de jazz y músicos callejeros, los festivales de música y los eventos deportivos convierten a Halifax en un gran centro de recreo al aire libre. Durante el resto del año podrás disfrutar de diferentes exposiciones de arte, mercados de artesanía y una muy buena comida.


La película “Titanic” renovó la atención en Halifax al recordarnos a todos que alrededor de 150 víctimas del desastre están enterradas en sus tres cementerios. El Maritime Museum of the Atlantic te permitirá conocer un poco mejor la historia del accidente. Los mejores meses para visitar la ciudad son julio y agosto. Hay un dicho en Nueva Escocia que no debes olvidar: «Si no te gusta el tiempo, espera un minuto». Vete preparado, ya que puede que el mismo día necesites un impermeable, un traje de baño y una chaqueta.


La mayoría de las excursiones para la observación de ballenas, cruceros para conocer vida silvestre, tours en bicicleta y alquiler de kayaks en el mar tienen su temporada alta desde mediados de junio hasta mediados de septiembre. Así que si vas a ir en estas fechas recuerda que debes reservar con anterioridad las actividades que quieras realizar.

Pequeña historia de Winnipeg


Winnipeg se caracteriza por un cierto aislamiento geográfico y por sus tradicionalmente conocidos largos y fríos inviernos. Todo esto ha fomentado un espíritu de independencia muy marcado entre sus habitantes. A pesar de que las entradas desde Occidente han disminuido (a nivel transportes), la capital de la provincia de Manitoba tiene una escena cultural muy importante. Esta incluye: una orquesta sinfónica, una compañía de ballet, dos grandes teatros y una fuerte comunidad artística que es la envidia de muchas de las grandes ciudades canadienses.

Históricamente, el embudo de Winnipeg sufrió una de las primeras grandes oleadas de inmigración a Occidente. Británicos y franceses se enfrentaron por su colonización, con la posterior llegada de los ucranianos, italianos y diferentes grupos que pertenecían a diferentes religiones como judíos y menonitas.


El crecimiento de la población es constante, llegando a ser unos 706.700 habitantes en 2007. Después de años de un crecimiento modesto, desde finales de los años 80, Winnipeg ha aumentado su crecimiento gracias a la apertura de nuevos negocios y a la evolución de la reactivación del centro de entretenimiento y turístico. También ha sido muy importante el desarrollo residencial aunque continúa manteniendo su antiguo encanto con las clásicas casas reformadas que ocupan los laterales de la vía del tren.

En 1886, la Canadian Pacific Railway llegó al pueblo. La creación de la estación de tren produjo una avalancha de inmigrantes europeos. Gracias al auge del ferrocarril comenzaron a instalarse en la zona diferentes empresas que ayudaron a la revalorización de la misma, convirtiendo a Winnipeg en un centro esencial para las industrias de ganado y cereales. Llegó a convertirse en el principal mercado del oeste de Canadá.

El lago Peyto en Canadá


El lago Peyto es un lago de origen glaciar casi perfecto, uno de los lagos más bonitos del mundo, se encuentra localizado en el Parque Nacional Banff, en las Montañas Rocosas de Canadá. Posee un color turquesa prácticamente inverosímil, resultado de la erosión del agua sobre las rocas, que desprenden unas partículas con un matiz brillante.


Si tienes la suerte de poder visitar el lago Peyto, contemplarás un paraje incomparable, idílico y maravilloso. Situado a una altitud de unos 1880 metros, una longitud de 2,8 km. y una anchura cercana a los 800 metros, siendo su superficie total de 5,3 km cuadrados.


Se accede desde un mirador natural que se encuentra sobre el lago desde la Icefields Parkway, la Autovía 93, también conocida como la «Carretera de los campos de hielo». Al lado del mirador hay un lugar para estacionar los coches y desde allí emprender un camino para senderistas con lugares preparados para la acampada.
SEGUIR LEYENDO «El lago Peyto en Canadá»

La ciudad de Calgary


Con la cara oriental de las Montañas Rocosas como telón de fondo, nos encontramos Calgary. La población local, los ferrocarriles, los vaqueros, el ganado y el petróleo se han unido para crear una ciudad moderna con un trasfondo muy tradicional. La ciudad disfruta con sus partidos de fútbol profesional y sus equipos de hockey, pero durante el mes de julio el protagonista imprescindible es el rodeo.

Calgary acogió los Juegos Olímpicos de Invierno de 1988. Sus pistas de nieve kilométricas y con grandes bajadas están en Kananaskis, a menos de 90 minutos al oeste de la ciudad. Si lo que quiere es ser un intrépido aventurero no puedes dejar de visitar el Parque Provincial de Dinosaurios. Allí podrás encontrar todo tipo de fósiles que dejarán que tu imaginación vuele como la de un niño.


Hay otros museos en la ciudad que no debes perderte: el Royal Museum de Drumheller Tyrell, el museo Glenbow (es uno de los principales museos de Canadá), y el EPCOR (Centro de Artes Escénicas de teatro y musicales). De junio a septiembre es muy probable que puedas disfrutar de un montón de festivales y también encontrarás un mayor número de alojamientos abiertos. La primavera y el otoño ofrecen días más tranquilos y en septiembre puede ser un viaje particularmente gratificante ya que te encontrarás con una combinación perfecta de clima cálido y el follaje del otoño.


Aunque el invierno puede ser muy frío, también es uno de los mejores momentos para visitar la ciudad. La abundante nieve esponjosa mezclada con el cielo claro y estrellado por la noche te permitirá ver las más bonitas auroras boreales. El invierno es también ideal para ir a practicar deportes al aire libre como por ejemplo el esquí.

Peace Bridge, un puente con 700 luces LEDs

El Peace Bridge o Puente de la Paz ya no volverá a ser lo que era. El puente que une Canadá y Estados Unidos ahora será más ecológico que nunca gracias a las 700 luces LEDs que lleva incorporadas. Las ciudades de Buffalo, Nueva York y Fort Erie, mediante sus gobernantes, han decidido esta inversión que ha costado alrededor de 1,2 millones de dólares.

El aspecto final es espectacular. Se pueden ver hasta 3 colores distintos que se van combinando en varias animaciones muy agradables para la vista. Así pues, en días especiales como San Patricio, se jugará con los colores más que de costumbre para celebrar lo que haga falta.

Estas luces son de bajo consumo y muy resistentes a las duras condiciones climatológicas que se dan en esta zona. Además, requieren un mantenimiento menor y proporcionan más seguridad a los habitantes al verse más iluminados por la noche.

El puente no es moco de pavo, pues fue inaugurado en 1927 y tiene una longitud de 1.768 metros.