El Templo de Luxor en Egipto


El Templo de Luxor es uno de esos lugares que merece la pena ver en persona al menos una vez en la vida ya que tiene muchísima magia, además de que espectacular. Un monumento que es objetivo, principalmente, de arqueólogos y amantes de la arqueología. Está en Egipto y fue construido por los faraones Amenhotep II y Ramsés II, siendo el primero de ellos el que levantó su interior y el segundo el que le dio la imagen exterior. Posteriormente fue completado por varios faraones, pero lo más importante lo hicieron los dos primeros.

Este templo tiene 260 metros de longitud y es una construcción clásica que tiene un patio central enorme, un vestíbulo, un santuario o una sala hipóstila, entre otras. Por lo que más llama la atención el Templo de Luxor es por la majestuosidad de algunas de sus zonas, que tienen además mucha historia acumulada a lo largo de los siglos. El Pilono representa la entrada al templo y se construyó durante la batalla contra los hititas, y hay también un obelisco espectacular. Antiguamente había dos obeliscos, pero uno se trasladó a la plaza de la Concordia de París.


Otro de sus atractivos son las estatuas de Ramsés II, las cuales representan las conquistas que se realizaron durante los años en los que reinó ese faraón. Miden casi 16 metros y son de granito gris, aunque antiguamente las hubo también en granito rosa pero de esas solo queda una, la que representaba a la hija del faraón.


Como en casi todos los templos de la época, las columnas son muy importantes, y en el Templo de Luxor hay 74 en el patio central, las cuales rodean un santuario que está dedicado a los dioses Mut, Amón y Jonsu. Como no podía ser de otra manera, la decoración del templo está centrada en el mundo faraónico, en sus conquistas, ofrendas, sacrificios y todo lo que tenga que ver con los faraones que pasaron por Egipto.

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