Los pueblos más bonitos de Croacia

Pucisca-Croacia
Croacia es uno de los países más bonitos que he visitado en mi vida. Me habían hablado muy bien de él y lo visité con unas expectativas muy altas, pero a pesar de ello no me defraudó en absoluto. Todo lo contrario. Ciudades como Dubrovnik, Split o Zadar son preciosas y merece la pena conocerlas.

Más allá de sus ciudades más importantes, que es lo que nos suelen vender las agencias de viajes, hay que detenerse en sus pueblos. Los hay que son especialmente recomendables, como es el caso de los que comparto contigo en este artículo.

Korcula

Korcula
Korcula es una isla que queda a medio camino entre Split y Dubrovnik. Posee playas increíbles y su capital, el pueblo de Korcula, es de obligada visita por sus fortificaciones y por lo bien que se conservan sus edificios eclesiásticos. Además, por sus murallas tendrás la sensación de que no te has ido demasiado lejos de Dubrovnik.

Artículo recomendado: Las seis mejores playas de Croacia.

Trogir

Trogir
Es un pueblo muy pequeño compuesto por un entramado de calles estrechas que querrás recorrer sin miedo a perderte. Se podría decir que es uno de los pueblos medievales mejor conservados de toda Europa.

Hum

Hum
Mucho cuidado con Hum porque figura en el Libro Guinness de los Recórds por ser el pueblo más pequeño del mundo. Está en el centro de la región de Istria y en él vien menos de 30 habitantes que están acostumbrados a ver turistas que llegan con ganas de hacerse una foto en su única calle de 100 metros de largo por 30 de ancho. La leyenda dice que los gigantes crearon Hum por accidente cuando se dieron cuenta de que no tenían piedras suficientes para crear ciudades a orillas del río Mirna, ya que se tuvieron que conformar con esta ciudad en miniatura.

Rovinj

Rovinj
En la costa oeste de la península de Istria está Rovinj, donde unos 15.000 habitantes viven encantados con la belleza de su pueblo, que es uno de los que más visitas turísticas recibe todos los veranos. Eso sí, no esperes encontrar fortificaciones como las que hay en otros lugares de Croacia, aunque en su lugar podrás deleitarte con las espectaculares casas que están justo enfrente del mar, a muy pocos metros del agua.

Skradin

Skradin
Es uno de los pueblos más recomendables de todos los que están cerca del Parque Nacional de Krka, y de hecho es la puerta de entrada a dicho parque. Desde su pequeña fortaleza podrás disfrutar de unas vistas de la zona que no están nada mal.

Groznjan

Groznjan
Situado al norte de Croacia, se podría decir que es uno de los pocos lugares de toda Croacia en los que se habla más el italiano que el croata. Es un pueblo con mucha historia que ha sido gobernado por venecianos, austriacos, italianos y yugoslavos antes de caer en manos croatas, así que puedes imaginar que ha sido sacudido por diversas guerras a lo largo de los últimos siglos.

Porec

Porec
Porec es una de las mejores opciones para quienes llegan a Croacia en busca de fiesta, motivo por el cual es habitual encontrar a mucho turista joven durante los meses de verano. A pesar de ello, hay otros planes que hacer durante el día, como por ejemplo contemplar su antigua basílica o la arquitectura de estilo gótico, románico y barroco que impregna el lugar.

Pucisca

Pucisca-pueblo
Es un pueblo pequeño (menos de 2.000 habitantes) que está en la isla de Brac. Su bahía, sumada a los impresionantes edificios de piedra caliza, nos permite hablar de uno de los pueblos más bonitos de Croacia, un lugar que en su día fue muy deseado por artistas y aristócratas que amaban la buena vida.

Primosten

Primosten
Es imposible no enamorarse de Primosten, una pequeña ciudad que sobrevivió al asedio de los turcos en el siglo XVI. Sus fortificaciones son testigo de lo que se vivió allí, aunque por suerte las cosas han cambiado mucho y ahora todo es felicidad. Eso sí, no te plantees su visita en invierno, ya que esta ciudad que en su día fue una isla solo recibe a los turistas en los meses de verano. ¿Sus principales atractivos? La iglesia de Nuestra Señora de la Caridad (Gospa od Milosti) y la capilla de San Roque (sveti Rok).

Hvar

Hvar
Nada mejor que terminar con una de las islas más turísticas de croacia. Hvar es de obligada visita, sobre todo su pueblo más grande. Está frente a la costa Dálmata y se exhibe como una amalgama de estilos arquitectónicos como el gótico o el renacentista, además de contar con ciertos detalles que delatan un pasado relacionado con la aristocracia veneciana. Sus calles de piedra de color marfil son preciosas, como también lo son la Catedral de San Esteban, el Teatro Antiguo, el Convento de los Franciscanos o la Fortaleza Española. Esta última recibió este nombre porque en su construcción participaron varios ingenieros españoles. El punto más alto es el Fuerte de Napoleón, desde donde es posible contemplar unas puestas de sol espectaculares.

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