Parques de Bucarest


Bucarest, capital de Rumanía, es también llamada la Ciudad de los Parques y Bulevares. Una ciudad muy acogedora y agradable a la que también llaman la París del Este y que está entre las laderas de los Cárpatos y el Danubio. Muchos son los parques que tiene la ciudad, de diferentes tamaños y cada uno de ellos la verdad que para un momento diferente. Quieras lo que quieras y estés en la zona que estés, tendrás un parque cerca para poder disfrutar del mundo natural.

Entre los parques más populares de Bucarest están los Jardines Cismigiu, situados frente al Ayuntamiento y que se diseñaron en 1845 aunque no se abrieron al público hasta 1860. Allí hay más de 30.000 árboles y plantas que fueron sacadas de diversas montañas de Rumanía, y también hay muchas plantas exóticas que se importaron de los diferentes jardines botánicos de Viena. Éste es el parque más antiguo de la ciudad y un lugar maravilloso para darte un paseo y alejarte del mundanal ruido. Puedes alquilarte un bote con remos (como en el Parque del Retiro de Madrid), tomarte una cervecita al aire libre, dejar que los niños disfruten un buen rato en el parque infantil, echarte una partidita de ajedrez en la zona para ello o simplemente sentarte en un banco y admirar la gran vida que tiene el parque.

Otro parque maravilloso es el Jardín Botánico de Bucarest, enfrente del Palacio Cotroceni y que se inauguró en el año 1891. Aquí hay más de 5.000 variedades de plantas que proceden tanto de Rumanía como del resto del mundo, además de haber un bonito edificio que se considera la vivienda del Jardín Botánico. Aquí hay también manuscritos y varios tipos de dispositivos que te acercarán a la vida vegetal, aunque también se va allí, sobre todo los habitantes de Bucarest, a pasear como si fuera un parque más.

Por último, el otro parque más interesante es el Carol I, uno de los más bonitos y que tiene un espectacular monumento masivo que en una ocasión albergo los restos del líder comunista Gheorge Gheorgiu Dej, además de la llama eterna que marca la tumba del Soldado Desconocido. Es otro lugar perfecto para pasar un buen día sin hacer nada, simplemente disfrutando de la naturaleza y admirando todo lo verde que tiene la ciudad.

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