Las 7 ciudades más bonitas de Rumanía

Bucarest-ciudad
Rumanía sigue siendo un país desconocido para la gran mayoría de turistas si lo comparamos con otros países europeos como por ejemplo España, Italia, Francia o Alemania. A pesar de ello, quienes han estado allí de visita saben que merece la pena conocer algunas de sus ciudades más bonitas, ya que hay mucho por ver más allá de la capital, que evidentemente es una ciudad que hay que visitar sí o sí cuando se viaja a Rumanía.

¿Te apetece conocer las ciudades más fotografiadas del país? Entonces no te pierdas nada de lo que viene a continuación.

Bucarest

Bucarest
Ubicada al sureste del mapa, Bucarest te sorprenderá por su belleza. Es muy recomendable perderse por las calles más céntricas y no olvidar plantarse frente al inmenso Palacio del Parlamento que puedes ver en la imagen que aparece justo encima de estas líneas. Se trata del edificio administrativo más grande del mundo, que se dice pronto.

En el casco histórico es donde verás una mayor diferencia de estilos arquitectónicos, ya que no es raro ver un edificio de corte neoclásico conviviendo con un edificio de estilo soviético. También te darás cuenta de que hay mucho ambiente y que la gente aprovecha para disfrutar del buen tiempo en las terrazas.

Brasov

Brasov
En la famosa Transilvania está Brasov, una ciudad que no escapa de las leyendas y está rodeada de castillos y una naturaleza espectacular. Fue fundada en el siglo XII y no se puede negar su influencia medieval, la misma que dibuja el recorrido de sus calles y da vida a su singular arquitectura. El hecho de estar relativamente cerca de Bucarest (2 horas y media en coche) hace que sea una de las ciudades más visitadas del país. Además, no hay que olvidar que a solo media hora está el Castillo de Bran (Castillo de Drácula).

Timisoara

Timisoara
Al oeste del país, y apodada como la Viena de Rumanía, Timisoara llama poderosamente la atención a nivel cultural y transmite muy buenas vibraciones por la amabilidad de quienes viven allí. Pasear por sus calles es pasear por la historia de un lugar en el que dejaron huella el imperio otomano y el austro-húngaro, sin olvidar tampoco la herencia comunista. La plaza Unirii o plaza de la Unión, situada en el centro histórico, es un buen punto de partida para descubrir todos los tesoros que posee, como por ejemplo los edificios de estilo secesionista que conviven en dicha plaza.

Constanta

Constanta
La ciudad rumana más importante de la costa del Mar Negro es también un gran exponente del choque de culturas que se vivió en el pasado. Allí fueron testigos de lo que sucedió con el imperio romano y con el griego, pero es que también siguen vivas las costumbres de los turcos, los tártaros y los lipovanos. Es recomendable no perderse la plaza Ovidiu, pasear por el puerto turístico, fotografiar el Casino de Constanta o irse de fiesta por Mamaia para vivir el mejor ambiente nocturno de Rumanía durante los meses de verano.

Oradea

Oradea
Con algo más de 200.000 habitantes y muy cerca de la frontera con Hungría, a esta bonita ciudad le llaman la pequeña Budapest debido a la arquitectura de sus edificios. Como sucede con la mayoría de ciudades del país, uno de sus puntos fuertes es la mezcla de culturas y el legado que han dejado para que podamos contemplarlo paseando por sus calles. Además, debes saber que es un buen destino para desconectar y reponer fuerzas, ya que es posible visitar balnearios y bañarse en aguas termales para cuidar el cuerpo y la mente. Por otra parte, no puedes perderte el Black Eagle Palace, un palacio sencillamente espectacular que te invitará a sacar la cámara constantemente.

Sighisoara

Sighisoara
Aquí sí que nos plantamos en la ciudad de Drácula, un motivo de suficiente peso como para recibir cada año la visita de decenas de miles de turistas curiosos. Fue fundada por sajones transilvanos entre el siglo XII y el XIII cuando el territorio estaba dominado por el Reino de Hungría. Puedes visitar la casa de Drácula y verás que hay tiendas de souvenirs que tratan de sacar partido a ello, pero en general es una ciudad que no depende única y exclusivamente del protagonista de la novela fantástica gótica publicada por Bram Stocker en 1897.

Su casco antiguo es un espectáculo, motivo por el cual fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1999. Además, hay que destacar que es una de las pocas ciudadelas europeas que sigue poblada. Si quieres disfrutar de unas buenas vistas, nada como subir al mirador de la azotea de la Torre del Reloj, donde también está ubicado el Museo de Historia.

Sibiu

Sibiu
También está en Transilvania (concretamente al sur de la región) y tiene un casco antiguo impresionante. Pronto te darás cuenta de que está muy preparada para la llegada del turismo y que no fue Capital Europea de la Cultura en 2007 por casualidad. Te darás cuenta de que, pese a ser fundada por sajones, la presencia de alemanes a lo largo de su historia ha dejado huella en la gastronomía, en los nombres o en la arquitectura. Por ello, paseando por Sibiu te sentirás como paseando por un pueblo medieval situado en la Europa Central, recorriendo calles adoquinadas, contemplando casas coloridas, perdiéndote por pasadizos y hasta viviendo la magia en mercados navideños.

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