Los parques más bonitos de Barcelona

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A estas alturas de la película creo que no es necesario decir que Barcelona es una ciudad fantástica. Si es número uno en turismo en España es por algo, y si la gente habla bien de ella también es por algo.

De entre las muchas opciones de ocio que tienes a tu disposición al poner los pies en la Ciudad Condal, una de las más atractivas es sin duda alguna la de visitar parques. Hay muchos, pero seguramente los más bonitos son los que menciono a continuación. ¿Te apetece conocerlos?

Parque de la Ciudadela

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Está en Ciutat Vella, justo al lado del zoo de Barcelona y el Parlamento de Cataluña. Fue el único parque público de la ciudad durante mucho tiempo y su nombre se lo debe a su localización, ya que se le dio forma en los antiguos terrenos de la fortaleza de la Ciudadela. José Fontseré se encargó de diseñarlo y su inauguración tuvo lugar en 1881.

Dicho esto, hay que decir que en el Parque de la Ciudadela encontrarás más de un centenar de especies de plantas, además de animales como los patos que disfrutan en el lago. También hay una cascada muy bonita flanqueada por estatuas, un mamut gigante con el que todos se quieren fotografiar, una zona para que los niños jueguen, un espacio para que los perros puedan hacer sus necesidades, un área de pícnic, mesas de ping-pong… ¡Hasta un hombre que hace pompas de jabón enormes para que los más pequeños se entretengan reventándolas!

Si vienes de vacaciones y quieres disfrutar de parques como este, te recomiendo que eches un vistazo a las distintas opciones de alojamiento que ofrece la ciudad. Lo ideal es pasar una temporada para conocerla a fondo, para lo que te animo a echar un vistazo a barcelonacheckin.com, ya que son especialistas en la capital catalana y cuentan con una cartera de alojamientos de alquiler por meses en Barcelona muy completa para que puedas encontrar justo lo que estás buscando.

Parque del Laberinto de Horta

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En el distrito de Horta-Guinardó está uno de mis parques preferidos. Cuenta con el jardín más antiguo de la ciudad y es un remanso de paz. De paz y de diversión, ya que su laberinto, dibujado con cipreses recortados, te asegura una tarde de entretenimiento en familia.

Ha sido declarado Bien Cultural de Interés Local (BCIL) en el Inventario del Patrimonio Cultural catalán y a uno no le cuesta imaginarse por qué. Sus 9,10 ha, divididas en dos partes claramente diferenciadas, dan para mucho. De hecho, hasta cuenta con el Palacio Desvalls, que se llama así por el simple hecho de que el creador de los jardines fue el aristócrata Juan Antonio Desvalls y de Ardena.

Parque Cervantes

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Si quieres alegrarte la vista, el Parque Cervantes es una muy buena opción. ¿Por qué? Pues porque su colección de rosales es un espectáculo que no solo es digno de ver, sino también de oler. Es muy habitual ver a personas paseando apaciblemente o practicando deporte, algo que no es de extrañar gracias a su privilegiada ubicación en el barrio de Pedralbes. Por si fuera poco, también dispone de una zona infantil con tirolinas que hace las delicias de los más pequeños.

Parque del Castell de l’Oreneta

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Te costará aparcar para ir al Parque del Castell de l’Oreneta, pero dar vueltas valdrá la pena viendo lo bien que se lo pasan los niños a pesar de que no hay ponis desde 2016. Está repleto de zonas infantiles y cuenta con un emblemático tren a escala que es encantador. El trayecto se hace muy corto, pero se disfruta mucho. Hay que pagar 2 euros por persona y solo funciona los días festivos como el domingo. El parque fue inaugurado en 1978 y fue remodelado por la arquitecta Patrizia Falcone en 1993.

Parque Güell

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El parque por el que más extranjeros preguntan es el Parque Güell. Eso, evidentemente, tiene una explicación muy sencilla: fue una de las creaciones del afamado arquitecto Antoni Gaudí. Lo enacrgó el empresario Eusebi Güell y se construyó entre 1900 y 1914, aunque su inauguración no se produjo hasta 1926.

El estilo personal de Gaudí queda reflejado en numerosos elementos y no es de extrañar que haya sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como «Obras de Antoni Gaudí». a pesar de ser un parque público, cuenta con una zona regulada que requiere la compra de una entrada para ser visitada. La entrada general cuesta 10 euros (gratis para menores de 7 años y 7 euros para niños de entre 7 y 12 años o personas de más de 65 años).

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