La catedral de Glasgow, una joya de la arquitectura medieval


Glasgow es la ciudad más grande de Escocia y el mayor centro comercial y de servicios de la región. Se localiza a orillas del río Clyde y antiguamente era una población sucia y fea. Sin embargo, en los últimos tiempos ha vivido un profundo proceso de modernización que la ha convertido en una ciudad diferente, muy atractiva. Por eso, merece la pena que programéis una visita a la ciudad escocesa.

Y es que, además de todos los lugares de interés que ofrece Glasgow (que son muchos y muy especiales), allí podréis conocer una joya arquitectónica injustamente poco conocida: la catedral, un templo consagrado al misionero cristiano San Mungo, del que se dice que fue el fundador de la ciudad allá por el siglo VI.

Impresionante, desde la fachada al interior


Cuando uno entra a la catedral de Glasgow, también conocida como High Kirk de Glasgow o templo de San Mungo, enseguida siente la fuerte personalidad del edificio, si es que puede decirse así. Es un edificio oscuro, de fachada imponente, que empezó a construirse en el siglo XII (concretamente en 1136), aunque fue destruida varias veces por el fuego.

Se trata de una muestra de arquitectura gótica pre-reformista. La catedral de Glasgow adoptó el culto protestante durante la reforma religiosa escocesa del siglo XVI, lo que la salvó de la destrucción. De hecho, es la única catedral medieval de Escocia que queda intacta.

Un cementerio de inspiración francesa


Posteriormente se creó una necrópolis victoriana junto a la catedral. Fue en 1831 y para planificarla se siguieron los esquemas de los cementerios parisinos de la época. En ella hay más de 50.000 sepulcros y nada menos que 3.500 estatuas. Dicen que el primero que se construyó en 1832 fue para un joyero de origen judío llamado Joseph Levi.

1 comentarios

  1. Muy bonita la catedral, y Glasgow me parece una de las ciudades europeas más bonitas, bueno en general toda Escocia. Paisajes espectaculares, ojalá pueda dejarme caer por ahí algún día!

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