Dulce Bélgica


Si eres un adicto al chocolate este es tu paraíso. Bélgica es famosa por dos grandes vicios: la cerveza y el chocolate.

El país ahora produce 172.000 toneladas de chocolate al año y aunque la técnica se ha copiado en toda Europa, el chocolate de Bélgica es único. Hay, aproximadamente un total de 2.000 tiendas especializadas en chocolate a lo largo de este pequeño país.

Lección de historia

No es de extrañar que el Museo del Chocolate (Musée du Cacao et du Chocolat) es una de las paradas más populares para los turistas hacer un recorrido turístico de la ciudad. Situado en la multitud de la Grand-Place, el museo muestra los orígenes del chocolate, la llegada del cacao a Europa y las leyendas que rodean a este maravilloso producto llamado el «alimento de los dioses».

Vámonos de tiendas chocolateras

No puedes dejar de hacer un recorrido por las tiendas que durante generaciones familiares han trabajado con este delicioso producto.
Las tiendas situadas en torno a las principales zonas turísticas, como la Grand-Place y la Place de Grand Sablón son las más caras.

– Neuhaus:
Grand-Place 27
Paraíso para el chocolate-adicto.
– Pierre Marcolini:
Place du Grand Sablón 39
Considerado por muchos como el mejor chocolatero del mundo.
– Godiva:
Place du Grand Sablón 47
Recetas celosamente custodiadas y de temporada.
– Léonidas:
Bd. Anspach 46
La más popular y barata.


Realiza una visita guiada

Si después de todo esto todavía no estás cansado de tanto chocolate, puedes realizar alguna visita guiadas. Algunos chocolateros ofrecen tours en sus fábricas donde podrás ver cómo trabajan el chocolate: colocación en los moldes y decoración por parte de los artistas del chocolate. Dos de los tours más tentadores son los que se realizan por Le Chocolatier Manon y Chocolaterie Duval.

Malinas


¿Sabíais que Malinas es la única ciudad belga que aparece citada cuatro veces en la lista de patrimonio mundial?

Esta pequeña ciudad (aproximadamente 80.000 habitantes) está situada en Flandes a unos 25 kilómetros al noreste de la capital del país. Cientos de edificios históricos nos recuerdan que esta ciudad fue un lugar de referencia europea durante el Renacimiento.

No os podéis perder la visita obligada a dos de sus edificios más emblemáticos: El Ayuntamiento y la Catedral de San Romualdo.


El Ayuntamiento: Dando un paseo por sus calles encontraremos en el extremo opuesto de La Grote Markt esta impresionante construcción que data del siglo XIV. Solo podremos hacer visitas acompañados por un guía. En su interior encontraremos un sinfín de elementos decorativos neogóticos, mobiliario antiguo, pinturas barrocas y del siglo XIX, así como un colección de tapices muy interesante.

Catedral de San Romualdo: Nos quedaremos impresionados al encontrar su inmensa torre de 97 metros de alto (todavía inacabada), desde lo alto de ella puedes ver toda la ciudad e incluso en días despejados puedes ver el “Atomiun” de Bruselas al sur, y al norte el Puerto de Amberes. La Torre fue construida entre 1452 y 1520, y ya puedes ir en poniéndote en forma si decides ir a visitarla, porque más de 500 escalones nos separan desde el suelo hasta la cumbre de la torre.


Por cierto, para los incondicionales de la buena vida, también es interesante saber que hay una ruta cultural denominada de la cerveza, que nos invita a visitar las mejores cervecerías de la ciudad.