El desierto más pequeño del mundo

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Cuando escuchamos la palabra «desierto«, lo más normal es pensar en una inmensa llanura árida en pleno Sáhara. Es la imagen que se nos viene a la mente sin querer, ya que es en el norte de África donde más desiertos encontramos. Eso sí, los más grandes del mundo no están allí, sino en la Antártida y en el Ártico, pero en vez de grandes dunas lo que encontramos son enormes bloques de hielo.

Todo el mundo habla de los más grandes, pero… ¿qué pasa con los más pequeños? El que tiene menos extensión está en Canadá y se llama Carcross, y a pesar de no ser muy famoso, es un lugar digno de ser explorado.

Naturaleza impropia de Canadá

Quien viaja en busca de naturaleza poniendo sus pies en Canadá suele moverse hacia el noreste, que es donde hay grandes lagos, glaciares, ríos y montañas que coquetean con el cielo. Incluso tienes la posibilidad de visitar el territorio de Yukón, que es uno de los últimos emplazamientos que siguen siendo fieles a la Norteamérica más salvaje.

Ese peregrinaje en busca de joyas naturales te puede llevar a Carcross, que es el desierto más pequeño del mundo según el Libro Guinness con sus 260 hectáreas (2,6 kilómetros cuadrados) de extensión. Sorprende que tan cerca del lago Bennet, con las montañas de fondo y a una distancia de no más de medio millar de kilómetros respecto a Alaska, pueda existir un desierto de arena fina y dunas, con una vegetación más propia del desierto de Arabia que del norte de Canadá.

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Todo tiene una explicación

Aunque durante muchos años nadie sabía dar respuesta a la existencia de este desierto, los científicos han sido capaces de dar una explicación lo suficientemente consistente como para que haya sido aceptada por todo el mundo.

Resulta que su creación tuvo lugar hace más de 10.000 años, cuando esa zona no era más que un glaciar. Las altas temperaturas lo derritieron y eso hizo que se formaran los lagos que que vemos hoy en día.

En dichos lagos se acumularon sedimientos que acabaron saliendo a flote cuando el agua se secó, y dichos sedimientos se convirtieron en la extensión de arena en forma de dunas que puedes ver en las fotografías que ilustran este artículo.

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¡Del sandboard al snowboard!

Si algún día tienes la oportunidad de visitarlo, verás que un cartel de madera en el que se puede leer «Carcross Desert» te da la bienvenida. Allí podrás practicar sandboard en verano, mientras que en invierno el snowboard y el esquí de fondo son los protagonistas. Curioso, ¿verdad?

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