Visitar El Partenón


Visitar a Atenas y no ir a ver El Partenón es como ir a Italia y no comerte una pizza o como estar en París y no comerte un crèpe. Sin duda es la mayor joya de Grecia y el principal destino turístico de todos los viajeros que llegan a la ciudad de Atenas. Se construyó unos 400 años antes del nacimiento de Cristo y tiene 10 m de altura. Se empezó a construir casi exclusivamente con mármol blanco del monte Pentélico y es una obra iniciada por Pericles para agradecer a los dioses griegos su victoria contra los persas. En los siglos siguientes llegó a convertirse en una iglesia latina, una iglesia bizantina e incluso en una mezquita musulmana, hasta que en 1687 los turcos lo utilizaron como depósito de pólvora durante el sitio veneciano.

Su actual imagen, medio derruido, es a causa de una de las bombas venecianas, que al caer allí lo dejó tal y como se conserva hasta hoy, siendo las ruinas más conocidas del mundo. La decoración del Partenón es una combinación única de los tímpanos, las metopas y un friso esculpido en bajorrelieve. En ellos se representan varias escenas de la mitología griega. Sigue siendo el máximo exponente del estilo dórico. Es uno de los ejemplos más claros de los excelentes conocimientos que en geometría tenían los arquitectos y matemáticos griegos de la época. Los arquitectos consiguieron un efecto visual que al verlo no aprecies las deformaciones que se perciben si te sitúas en las proximidades de los grandes monumentos, una perspectiva única.

El Partenón está en la Acrópolis de Atenas, en la parte alta de la ciudad y toda esa zona se puede visitar de 8 de la mañana a 7 de la tarde. En la Acrópolis puedes disfrutar de otras maravillas históricas como el Erecteión, el Templo de Atenea Niké, en Pandroseión o Propileos, pero esos son monumentos que bien merecen un artículo aparte así que en su momento lo tendrán.

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