Bucear en el Mar Rojo


Los amantes del buceo tienen sus propios paraísos diseminados por el mundo. Lugares en los que sumergirse y practicar esta increíble actividad náutica puede convertirse en toda una experiencia. Ya se contó en este blog cuáles eran los mejores destinos para bucear en el Caribe. Hoy queremos hablaros de otro paraíso para los submarinistas: el Mar Rojo, situado entre los continentes africano y asiático.

Entre los muchos alicientes que ofrece este mar para el buceo está su increíble diversidad de peces, que supera las 1.000 especies diferentes, y también las más de 400 especies de corales, algunas imposibles de ver en cualquier otro rincón del mundo.

Entre peces y corales


Los golfos de Suez y Aqaba están al norte del Mar Rojo, una especie de lengua de mar que se localiza entre África y la Península Arábiga. Por sus características geográficas, allí el agua es muy cálida, y como no desembocan allí grandes ríos, también es un agua limpia y clara. Todo esto favorece la formación de arrecifes de coral.

Los arrecifes del Mar Rojo crecen en zonas próximas a la costa, por lo que son arrecifes costeros, relativamente jóvenes. Pero lo que realmente resulta impresionante cuando se bucea en este maravilloso lugar del planeta Tierra es la belleza y gran diversidad de los peces que se pueden contemplar. Un amplísimo repertorio de peces propios de los arrecifes, que viven en bancos junto al coral, entre los que el pez payaso es el más conocido, gracias a la película “Buscando a Nemo”.

Respetar el fondo marino


Pero, además de los arrecifes coralinos y los peces, hay otros alicientes para los buceadores que les animan a sumergirse y explorar. Se trata de los barcos hundidos, como el “Cedar Pride”, un barco libanés de 74 metros de eslora hundido de forma deliberada.

Uno de los aspectos importantes que todo buceador ha de tener presente es el respeto por los fondos marinos. Para llevarlo a la práctica es importante no tocar el fondo, no molestar a los peces ni darles de comer y, por supuesto, no dañar los corales.

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