Q’eswachaka, el puente inca que se renueva cada año

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Hay puentes que sorprenden por su altura, como el Beipanjiang, el puente más alto del mundo; otros porque son una auténtica joya de la ingeniería, como el Puente de la Constitución de 1812 de Cádiz; y otros por su belleza, como los puentes de Europa que te mostramos hace un tiempo. El que vamos a mostrarte a continuación no solo destaca estéticamente, sino porque se renueva cada año a través de un curioso rito que proviene de la época incaica.

Nos estamos refiriendo a Q’eswachaka, un puente colgante realizado con fibra vegetal que se encuentra sobre el río Apurímac, en la provincia de Canas, en el departamento del Cuzco, al sur del Perú. ¿Te gustaría descubrir más detalles? ¡Pues ya sabes lo que tienes que hacer! ¡No te pierdas nada de lo que te contamos a continuación!

Desde la época inca

El puente peruano que te mostramos hoy sorprende por múltiples factores. Uno de ellos es que existe desde la época incaica o inca, que floreció en la zona andina del subcontinente entre los siglos XV y XVI, abarcando unos 2 millones de kilómetros cuadrados entre la selva amazónica y el océano Pacífico. También llama la atención el hecho de que se renueve anualmente, sobre todo porque su mantenimiento se realiza a través de un curioso rito realizado por comunidades de Winch’iri, Chaupibanda, Ccollana Quehue y Perccaro.

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El ritual de renovación

Como te decíamos, este puente se renueva cada año por diferentes comunidades campesinas quechuas. Lo hacen utilizando materias primas y técnicas tradicionales que provienen de la época inca. Y no creas que el trabajo que realizan anualmente solo sirve para mantener en buen estado esta vía de comunicación, sino que a las comunidades les sirve para estrechar lazos entre ellas. Además, el puente está considerado como un símbolo sagrado del vínculo que une a estas comunidades con la naturaleza, su historia y sus tradiciones. Por eso, la renovación va unida a ceremonias rituales.

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Tal y como explican desde la web de la UNESCO, la renovación del puente dura tres días y empieza cortando paja y trenzándola en seis sogas de unos 70 metros de largo que sirven de armazón al puente. Al parecer, las familias realizan este trabajo bajo la supervisión de dos maestros constructores. El siguiente paso es atar las cuerdas a las antiguas bases de piedra que se encuentran en el desfiladero. Después, dos maestros tejedores dirigen y efectúan el tejido del cordaje del puente avanzando desde los dos extremos. Cuando se acaba el trabajo, las comunidades lo celebran con una fiesta. La ceremonia comienza cada segundo domingo de junio.

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El puente

El puente Q’eswachaka mide unos 28 metros de largo y 1,2 metros de ancho, y está realizado con fibra vegetal, un tipo de paja del altiplano que se conoce como ichu. Por otro lado, es importante tener en cuenta que está situado a 50 metros de altura. Una de las cosas que más sorprende es que el puente es capaz de aguantar mejor los terremotos que los puentes de piedra coloniales. El puente es un paso obligado del Qhapaq Ñam, una red de caminos que los incas hicieron para unir todo el Tahuantisuyo. Como no podía ser de otra manera, la UNESCO ha incluido este puente en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El problema es que poco a poco participan menos hombres por culpa de la entrada de otras creencias en la comunidad. A continuación te dejamos con nuestra galería, donde encontrarás más imágenes de este curioso puente situado en Perú. ¡No te lo pierdas!

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