Los pueblos más bonitos de Suiza

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Suiza es un país que presume de ser uno de los más bonitos de Europa, algo que se puede afirmar atendiendo a su belleza natural. Sus enormes montañas son el principal reclamo de quienes desean planear una escapada para ir a esquiar, mientras que sus pueblos son el refugio perfecto para pasear entre casitas que parecen sacadas de Heidi, un personaje de dibujos animados que vive en los Alpes suizos, muy cerca de la frontera con Austria.

A continuación voy a hablarte de los pueblos más increíbles de Suiza, así que toma nota y fíjate bien en las fotos, ya que no es mala idea planear una ruta alejada del bullicio de la gran ciudad.

Gruyères

Gruyeres
Te sonará por sus famosos quesos, pero es probable que no sepas nada más de Gruyères. Se trata de un pueblo de estética medieval que está situado en una colina. Su imponente castillo del siglo XIII se ha convertido en un museo de obligada visita por la historia y la cultura que esconde en su interior.

Otro lugar muy visitado es el Museo H. R. Giger, donde podrás disfrutar de la fantástica obra de un hombre que creó a los Alien. De hecho, justo al lado hay un bar inspirado en la conocida película de ciencia ficción.

Rougemont

Rougemont
Menos de 1.000 habitantes te esperan en Rougemont junto a una bonita iglesia y un castillo, ambos declarados monumento nacional. Te sorprenderá la belleza del lugar, sobre todo gracias a la especie de competición a la que parecen entregados los vecinos, que decoran sus balcones con las flores más llamativas que puedas imaginar.

Interlaken

Interlaken
Como su propio nombre indica, se sitúa entre dos lagos. Esos dos lagos son el Thun y el Brienz, y lo mejor de todo es que las montañas presencian el espectáculo desde muy arriba. Eso hace que las vistas sean espectaculares mires por donde mires, sobre todo si decides subir al mirador con vistas panorámicas que hay a 1.322 metros de altura, al que se puede acceder fácilmente gracias a un funicular que te lleva hasta allí.

Soglio

Soglio
Está situado en el Cantón de los Grisones, que es el más oriental de toda Suiza. ¿Qué significa eso? Que allí se hablan el italiano, el alemán y el romanche, que goza del reconocimiento de lengua nacional. Es un pueblo precioso rodeado de montañas con calles repletas de adoquines y una iglesia con mucha historia, la de San Lorenzo. También llaman la atención los setos de gran altura y los jardines de rosas, aunque el lugar más recomendado de todos es la Vía Panorámica, ya que dibuja un paisaje con miles de flores silvestres.

Wengen

Wengen
Olvídate de llegar a Wengen en coche, ya que solo se puede acceder con el tren cremallera de Wengernalpbahn. Está muy cerca de uno de los picos más altos de Suiza y el turista que no quiera andar solo podrá subirse a unos cuantos taxis eléctricos que circulan sin emitir dióxido de carbono. Fue uno de los primeros destinos turísticos del país y eso hace que no sea difícil encontrar hoteles de la época. El turista puede practicar senderismo por la zona, contemplar unas vistas privilegiadas del entorno o decantarse por deportes de aventura como el rafting.

Ascona

Ascona
Si los suizos quisieran venderse como un país mediterráneo, sin duda alguna deberían promocionar Ascona al máximo. Es un pueblo de unos 5.000 habitantes cuya vida gira en torno a su bonito puerto, que está custodiado por una extensa fila de casas que no pasan desapercibidas gracias al color de sus fachadas. La iglesia de Santa María della Misericordia y el Collegio Papio nos dan pistas sobre lo cerca que está la vecina Italia.

Stein am Rhein

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Es un pueblo situado al norte de Suiza que podríamos calificar como el típico pueblo que tenemos todos en mente cuando nos hablan de los helvéticos. Está a orillas del río Rin y destaca gracias a la excelente conservación de sus edificios de la época medieval, casi todos ellos en el centro. El Castillo de Hohenklingen y la Puerta Untertor te enamorarán.

Grimentz

Grimentz
Este pueblo está en el Valle de Anniviers y es uno de los más bellos del país sin lugar a dudas. Todo está muy bien cuidado y tienes la sensación de estar paseando por un pueblo de postal. La madera y las flores (sobre todo los geranios rojos) son los grandes protagonistas del lugar. Te recomiendo que visites la presa de Moiry, ya que verás un lago de un azul de otro planeta. Eso sí, ten en cuenta que para llegar hasta allí tendrás que pasar por una carretera con curvas muy pronunciadas.

Zermatt

Zermatt
Estamos hablando del pueblo más alto de Europa, que se dice pronto, lo que nos garantiza estar en un punto donde la temporada de esquí se alarga una barbaridad. La montaña Matterhorn (de 3.883 metros) nos vigila mientras disfrutamos del ambiente de un pueblo al que no le faltan restaurantes, hoteles y posadas para disfrutar del día. Los coches tienen prohibida la circulación por Zermatt.

Morcote

Morcote
Dicen que es el pueblo más bonito que rodea el lago Lugano, algo que tendrás que valorar con tus propios ojos. Es la “Perla del Ceresio“, el pueblo que fue elegido como el más bello de Suiza en una votación popular celebrada en 2016. ¿Qué podemos destacar? Su castillo y la iglesia de Santa María del Sasso. Eso y sus calles, donde se respira cierto aroma italiano.

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