El gran mito del ecoturismo


El ecoturismo se está convirtiendo en una gran opción a la hora de elegir qué viaje queremos hacer. La ecología es el punto fuerte de este tipo de viajes. Como buen eco-viajero, se debe conseguir un gran respeto por la cultura local y las tradiciones del lugar seleccionado. Por otro lado, también se debe proteger la flora y la fauna y causar el mínimo impacto posible en la zona. El área de la visita podría ser un ecosistema frágil y podría ser un santuario protegido.

Eso sí, aunque el ecoturismo es una opción muy novedosa, ya se han creado una serie de mitos que se deben romper para que siga en alza. Uno de estos mitos es el tema económico. Muchos piensan que es algo verdaderamente caro y esta es la primera idea errónea. La mayoría de las empresas turísticas tratan de sacar provecho de esta experiencia por lo que los más novatos en el tema pueden terminar pagando unas cifras exorbitantes.

Unas vacaciones ecológicas no tienen por que costar más de unos 10€ diarios si se organiza bien y uno se “sumerge” bien en el ambiente local. A menudo se asume que el ecoturismo consiste en realizar safaris y permanecer en tiendas de campaña en algún remoto rincón del globo. Esto se debe a que el ecoturismo se anuncia con fotos de pueblos tribales, bosques, la vida animal y alojamientos en tiendas de campaña o casas en los árboles.

El hecho es todo lo contrario. Un eco-viajero puede viajar de la forma más barata posible: con su mochila y a pie. Una vez que se llega a un lugar se debe buscar un acogedor sitio para alojarse. No hace falta que sea un hotel de cinco estrellas en el que por las tardes nos ofrezcan mansajes con chocolate.

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