El Empire State en Nueva York


Viajar a Nueva York es probablemente el deseo de casi la totalidad de personas que vivimos en el mundo, y cuando lo hagas has de tener claro que hay varios sitios que tienes que visitar sí o sí, luego tienes muchos que son opcionales en función del gusto de cada uno, pero hay unos cuantos que debería considerarse delito estar en la Gran Manzana y no ir aunque sea a hacerte la foto de turno. Uno de esos lugares es el Empire State, emblemático rascacielos que durante más de 40 años fue el edificio más alto del mundo hasta que en el año 1972 se construyó la primera torre del World Trade Center. Desgraciadamente, y como todos sabemos, desde los atentados del año 2001 vuelve a ser el edificio más alto de la ciudad. Está situado en la intersección entre la Quinta Avenida y West 34th Street.

Es tan imponente que tiene el honor de ser una de las Siete Maravillas del Mundo y también Monumento Histórico Nacional. Su altura es de 443 metros, aunque su terraza está algo por debajo, a 381, desde la cual puedes obtener las mejores vistas de Nueva York y hacer unas fotografías de lujo. Tiene nada menos que 102 plantas y 73 ascensores, totalmente necesarios para poder mover a las miles de personas que lo visitan cada día.

Tiene muchos focos que lo iluminan por la noche, y cuando el día es especial cambia el tradicional blanco de las luces por los colores de la celebración, como puede ser en Navidad, el Día de San Patricio o como fue cuando España ganó el Mundial de Fútbol, formando la bandera española con sus luces. En el 2007 y con motivo del estreno de la película de Los Simpson, se “vistió” totalmente de amarillo.

El observatorio del Empire State es uno de los miradores más famosos al aire libre del mundo, y se calcula que unos 120 millones de personas han disfrutado ya de sus lujosas vistas de 360º. Muchas películas se han grabado ahí, como “Algo para recordar” de Meg Ryan y Tom Hanks, que después de intercambiarse varias cartas deciden quedar en el mirador del Empire State el día de San Valentín. En el segundo piso está el NY Skyride, un simulador de vuelo que te lleva de viaje aéreo por la ciudad durante 25 minutos, una estupenda alternativa si no quieres pagar por una excursión en helicóptero o si lo de sobrevolar no es lo tuyo.

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