La Carretera de la Muerte en Bolivia

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Está en Bolivia y es una de las vías transitables más peligrosas del planeta Tierra. Así lo demuestra la increíble y funesta cifra de accidentes mortales que se han producido a lo largo de los últimos años en esta carretera y que, desgraciadamente, continúan produciéndose (eso sí, en menor número).

Se trata de la carretera que une la capital de Bolivia, La Paz, con la región de los Yungas, al noreste del país. 80 kilómetros de riesgo extremo que la han adjudicado el nombre, más que adecuado, de la Carretera de la Muerte.

Para conductores arriesgados


Es una de las carreteras más peligrosas del mundo, y muy famosa, por desgracia, debido a la cantidad de accidentes que, hasta hace poco tiempo, se producían en ella cada año (más de 200 siniestros al año con casi un centenar de muertos de media). Se trata de una de las pocas carreteras, aunque sería más exacto hablar de camino, que une La Paz con la selva amazónica del norte de Bolivia. Se construyó en la década de 1930 y hoy continúa igual que entonces (bueno, más deteriorada, claro está), con un único carril que en muchos lugares no supera los tres metros de ancho y sin barreras de ningún tipo que protejan a los vehículos de caer por los altísimos precipicios que bordean la ruta.

Por si todo esto fuese poco, lo habitual en la zona es que llueva y haya niebla y mal tiempo, con lo cual transitar por esta carretera se convierte casi en un suicidio, ya que las condiciones de visibilidad son casi nulas. La Carretera de la Muerte parte de La Paz y asciende hasta un lugar llamado “La Cumbre” (a 4.650 metros sobre el nivel del mar, y después comienza a bajar nada menos que 3.600 metros en unos 64 km. Esta pronunciada pendiente, y el abismo que la bordea (una caída libre de nada menos que 800 metros en muchos puntos del trayecto), hacen peligrosísimo el viaje.

Desde 2006 existe una carretera alternativa mucho menos peligrosa, por lo que en la actualidad, la mayoría de los que recorren la carretera de la Muerte lo hacen atraídos por su macabra historia y por su peligrosidad. Son varias las empresas que organizan rutas para ciclistas arriesgados que descienden por ella con la bicicleta de montaña.

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