El café más antiguo de Italia


El Café Florian es toda una institución en Venecia. Se inaguró en 1720 en la plaza de San Marcos y poco a poco fue convirtiéndose en uno de los locales más destacados de la vida social de la ciudad. Hoy tomar un café en el Florian es algo que cualquier turista que se precie no puede dejar de hacer.

A su situación privilegiada (no todos los cafés ven pasar la vida desde el maravilloso lugar desde donde lo hace el Café Florian, con unas espectaculares vistas de la catedral de San Marcos) hay que sumar un servicio impecable y la altísima calidad de sus productos. Todos estos factores han contribuido a hacer del Florian un establecimiento de categoría inigualable.

Con una convulsa vida cultural y social


Cuando Floriano Francesconi, el primer propietario del Café Florian, abrió las puertas de su establecimiento por primera vez en diciembre de 1720, jamás imaginó ni por lo más remoto, que se iba a convertir en un auténtico referente cultural y social de la ciudad de los canales. Y que esa fama sobrepasaría fronteras espaciales y temporales, ya que viene siendo así desde casi tres siglos.

En cuento comenzó su andadura, el elegante entorno del Café Florian atrajo a los personajes más nobles y destacados de Venecia, así como a los visitantes. Casanova, Goethe, Lord Byron, Charles Dickens o Marcel Proust fueron algunos de sus asiduos. Y es que el Florian era el lugar de encuentro para lo más granado del mundo del arte y la cultura, de la política y la vida social.


Permaneció en manos de los Francesconi hasta 1858, cuando cambió de dueños y fue restaurado y sus interiores redecorados con todo el esplendor de la época. Destacan el Salón de los Hombres Ilustres, la Sala del Senado, la Sala China y la Sala Japonesa, el Salón de las Estaciones. A partir de 1893 fue la sede de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo, hoy conocida como la Bienal de Venecia.

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