Transportes en Roma


¿Estás pensando en hacer una escapada a Roma? Entonces te vendrá bien conocer un poco la red de transportes de que dispone la ciudad. Como no es una urbe descomunal, podrás desplazarte a muchos sitios caminando, lo que es recomendable, además, para empaparte a fondo del aire que se respira allí.

Sin embargo, te vendrá bien saber de qué medios de transportes podrás disponer llegado el caso. Aquí tienes una pequeña guía que te ayudará a no perderte demasiado, siempre que no quieras hacerlo (perderse a veces hace que descubramos lugares sorprendentes que de otra forma pasarían inadvertidos).

Autobuses y tranvías la mejor opción


Lo primero que he de decirte, sobre todo si nunca has viajado a Roma, es que no es una ciudad ordenada. Además del tráfico, que es de locos, en las calles de la ciudad reina un cierto caos muy acorde al carácter de los romanos.

Los autobuses y tranvías de Roma están gestionados por la empresa ATAC. En la estación Termini encontrarás el principal punto de información. Su red es segura y económica, aunque tanto los autobuses como los tranvías suelen ir llenos en horas punta.

Consejos de uso


Para utilizar el autobús o el tranvía compra antes el billete en las máquinas dispensadoras de ATAC o en estancos y tiendas autorizadas. Una vez que subas al autobús (por la puerta de atrás) tendrás que validarlo y, a partir de ese momento, el billete te servirá durante 75 minutos para cualquier trayecto de autobús y uno de metro. Puedes comprar bonos de cinco viajes, un billete para todo un día, o billetes de tres días, semanales o mensuales.

En cuanto al metro, y debido a la gran cantidad de restos arqueológicos que aún quedan bajo las calles romanas, la red cuenta con pocas líneas, si lo comparamos con los metros de otras ciudades europeas. Para usarlo necesitarás un billete BIT sencillo que te dará derecho a un trayecto.

Los taxis en Roma son difíciles de coger en plena calle, y más fáciles de encontrar en las paradas o por teléfono. Recuerda que el tráfico denso de la ciudad puede convertir un viaje en taxi en una auténtica prueba para los nervios y el bolsillo.

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