Probar sabores nuevos pero disfrutando del viaje


Lo más habitual cuando hacemos un viaje a otro país que tiene unas costumbres diferentes a las nuestras, es que nos encontremos con un tipo de comidas al que no estemos muy habituados. Dependiendo del tipo de viajero que nos consideremos podremos actuar de dos maneras. Hay algunas personas que les gusta probar todo, y les encanta descubrir sabores y platos nuevos. Pero también hay otros que van a lo seguro y prefieren comer lo conocido para evitar un posible malestar que nos pueda causar una comida a la que no estamos acostumbrados.

Cuando viajamos a otro país es cierto que además de la gente, la arquitectura o la cultura, algo que es interesante descubrir es la comida típica del lugar al que vamos. Pero para ello es necesario estar bien de salud. Es muy probable que un plato al que no estemos acostumbrados a comer, nos pueda jugar una mala pasada, lo que al final acabará fastidiándonos el viaje. Una simple diferencia en la manera de cocer los alimentos pueden provocar a algunas personas problemas de indigestión. Quizá por ello sea mejor en algunas ocasiones no probar tanto alimento nuevo.

Aunque también es verdad que de no hacerlo nos podemos estar perdiendo muchas sensaciones. Nuevos condimentos, diferentes formas de tratar los alimentos, etc. Cierto es que hay algunos países cuyos alimentos no tienen nada que ver con lo que estamos habituados a comer, como por ejemplo algunas carnes que no hemos probado nunca o incluso insectos. Para comer estas y otras cosas es necesario tener un estómago de acero.

Si quieres darte el gusto con la variedad, y descubrir la cultura del país al que viajas a través de su comida prepara tu estómago para cualquier cosa. Hay países en los que podrás probar cosas que ni si quiera se te había pasado por la cabeza cocinar en tu propia casa. Ahora eso sí, recuerda que tu estancia en el lugar deberá ser lo más agradable posible y que vas a disfrutar del viaje.

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