Enogastronomía en Girona: una forma distinta para disfrutar del mar y el Pirineo

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El turismo de gastronomía sigue ganando adeptos. Hay personas que ya no piensan tanto en viajar o recorrer el mundo para ver monumentos o puntos de interés turístico. Los desplazamientos los centran exclusivamente en la gastronomía. No es un fenómeno que solo se esté detectando en otros países o en grandes ciudades como Madrid o Barcelona. También llega a otros puntos de España como, por ejemplo, Girona. Es una manera distinta de disfrutar de la playa o el Pirineo en esta zona. ¿Qué hacer o probar? Aquí van algunas propuestas.

Playa

Los amantes de la Costa Brava y del mar Mediterráneo en esta zona, tiene otra opción de disfrutar de manera distinta de la zona de la mano de la enograstronomía. Las posibilidades son múltiples, pero hay una serie de puntos que creemos que son de obligada visita.

Uno de ellos es Palamós. Aquí es posible degustar vinos del Empordá, acompañados de varios snacks con productos de proximidad. El mejor lugar para hacerlo es en los caminos de ronda de la Costa Brava, saliendo desde la playa de La Fosca y andando hacia la playa de Castell. En este enclave se halla un de las playas vírgenes del Empordá de mayor belleza y parajes como el Castell de Sant Esteve o la Pineda d’en Gori.

Los vinos del Empordá igualmente se pueden tomar en una experiencia única. Subidos en una pequeña embarcación, se van tomando diferentes vinos selectos mientras se navega. Además, se cuenta con guías locales para contar la historia de estos caldos y a cultura vinícola de la zona.

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Y también los vinos centran la visita a Cap de Creus, en la zona comprendida entre Rosas, Cadaqués y Port de la Selva. En esta zona se encuentra la bodega Martín Faixó, que propone a las personas alojarse entre viñedos. Y eso no es todo. Es posible ver la salida del sol desde el mar a bordo de una embarcación. Un buen desayuno se toma en la masía Sa Perafita realizado con productos de elaboración propia y de proximidad.

Para degustar la cocina del mar a la brasa, una buena elección es Palafrugell con restaurantes como la Sala de I’Isaac, que está en el Empordanet, en el pueblo de Llofriu. Su cocina se basa en productos de proximidad, creando propuestas para sorprender a los clientes como sus conocidos mejillones de roca a la brasa de olivo, sepionetes, de Palabras a la brasa con cap i pota de ternera o helado de leche de oveja ripollesa a la brasa.

Pirineos

A las personas que no les guste el mar, el Pirineo en Girona es una excelente opción. También es posible disfrutar de diferentes experiencias gastronómicas que conectan con el entorno. Por ejemplo, es un placer visitar las queserías para degustar el queso en el Ripollés.

En concreto, hay siete queserías con diferentes propuestas. Entre ellas, está Mas El Mir con visita guiada, aperitivo, cata guiada de quesos con vino y cena especial con propuestas creativas pero con productos de proximidad.

Otra opción es la degustación de cocina volcánica en La Garrotxa, que es el mejor paisaje volcánico de la península ibérica. Entre los lugares a visitar está el Hotel Restaurante Cal Sastre, un alojamiento que mantiene las esencias de las antiguas fondas de pueblo y que trabaja con productos exclusivamente naturales.

De hecho, se puede degustar una rica gastronomía local. Pero es imposible, o más bien no es conveniente, irse sin probar el plato estrella: las judías blancas de Santa Pau, que están cultivadas en campos alrededor de los volcanes. Sin duda, un bocado más que delicioso, al igual que los que se ofrecen en cualquiera de las propuestas aquí comentadas. Solo queda elegir el rumbo y prepararse para disfrutar.

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