El famoso Puente de Brooklyn en Nueva York


La ciudad más visitada del mundo es Nueva York, que año tras año recibe a millones de turistas de cualquier rincón del planeta para descubrir la gran cantidad de lugares y actividades que tiene que ofrecer. Sin duda la Estatua de la Libertad es su gran símbolo, aunque también hay otros que destacan muchísimo y forman parte de las fotografías de todo aquel que visita la ciudad.

Uno de esos lugares es el famoso Puente de Brooklyn, que cuando se terminó de construir se le consideró la Octava Maravilla del Mundo después del fantástico resultado que dejaron sus 13 años de construcción. Este puente une la isla de Manhattan con Brooklyn a través de sus casi 1.900 metros de longitud que lo llevan a atravesar el East River. De estilo gótico, es uno de los puentes más famosos del mundo junto al Golden Gate de San Francisco o el Vasco de Gama de Portugal.

El Puente de Brooklyn fue uno de los primeros que se hicieron en el mundo que estaba basado en un sistema de suspensión con cables de acero, además de ser también uno de los más largos en su momento. En 1883 se cruzó a pie por primera vez y el encargado de su diseño y construcción fue el arquitecto John Augustus Roebling. Cruzarlo a pie es una de las cosas imprescindibles que tienes que hacer si visitas Nueva York para poder disfrutar de una manera muy especial del skyline de la ciudad.

Además de los carriles para vehículos, hay dos carriles que están destinados a peatones y ciclistas, que se desplazan hasta allí únicamente con el objetivo de poder disfrutarlo in situ. Es una de las imágenes más reconocibles de la ciudad y ha aparecido en todas las películas y series que se han hecho con Nueva York como escenario, ya sea por rodarse allí alguna escena o por aparecer como uno de los paisajes.

Por mucho que pasen los años, nunca ha sufrido ningún desperfecto ni está en riesgo de que se derrumbe ya que se construyó para que soportara mucho más peso del que soporta actualmente. Cuando se cumplieron 100 años de su inauguración se le declaró Monumento Histórico Nacional. Como recomendación, verlo de noche es una auténtica pasada, así que procura reservar tiempo en tu viaje para verlo tanto de día como de noche.

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