Compras en Lisboa

Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0


Cada vez somos más los españoles que nos decidimos a visitar Portugal, no solo por la cercanía sino también por la gran belleza que tienen todas sus ciudades, con espectaculares monumentos y mucha vida natural. Además, las compras son también algo que triunfa en este país ya que tiene muchísimas cosas que ofrecer a muy buenos precios y en cada ciudad puedes llevarte diferentes cosas.

En este caso te hablaré de las compras en Lisboa, que es muy posible que sean para llevarte un recuerdo de la ciudad o llevarle un regalito a alguien. Una de las cosas más típicas procede de otra ciudad pero también la encontrarás allí, que es el vino de Oporto, un vinito dulce de alta graduación que puedes encontrar en cualquier supermercado y en una amplia variedad de marcas y precios. Es mucho mejor comprarlo en un sitio así que en una zona turística ya que te saldrá mucho más caro siendo lo mismo. Otro de los vinos más conocidos de la zona de Lisboa es el vino verde.

Otro de los productos típicos de Lisboa son los famosos Pasteles de Belém, que únicamente puedes comprarlos en la pastelería de Belém aunque en muchas otras de la ciudad hay muchas imitaciones. Aguantan un par de días el transporte sin frigorífico, así que no tendrás problemas para llevártelos ya que además te los pueden poner en una caja especial.

Si lo que quieres es algún souvenir típico que no sea de comer, lo más vendido es el Gallo de Barcelos, una colorida cerámica que tiene forma de gallo y que tiene una historia muy peculiar donde un peregrino que salió de Barcelos para ir a Santiago de Compostela fue acusado de un crimen que no cometió y condenado a la horca. Como último deseo pidió ser llevado ante el Juez que lo condenó, que se encontraba de comida con unos amigos y al cual el condenado se dirigió diciendo “mi inocencia es tan cierta que os puedo asegurar que este gallo asado se pondrá en pie y cantará si soy colgado sin ser culpable”. Cuando llegó la hora de su ahorcamiento, el gallo se levantó y cantó, con lo que el Juez dio la inmediata orden de su liberación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *