La Ópera Garnier en París

París es una ciudad especial que te deslumbra en cuanto la pises sin importar en qué zona estés. Yo he ido ya dos veces y en cuanto pueda repito, aunque la última fue en septiembre del año pasado, así que tengo en la reserva para un tiempito. Entre los muchos lugares que hay en la ciudad, uno de los que más me gusta es la famosísima Ópera Garnier, que está en el distrito 9, concretamente en el Palacio Garnier. Fui a verla en este último viaje y me encantó, un antiguo edificio precioso y que fue la inspiración para escribir “El fantasma de la Ópera”.

La Ópera Garnier de París se construyó por orden de Napoleón III, ya que quería una Academia Imperial de Música y Danza, así que convocó un concurso internacional y, entre los más de cien proyectos que se presentaron, el arquitecto Garnier fue el elegido, por aquella época un joven con muchas ganas y talento y que posteriormente se haría mundialmente famoso por todas sus obras y principalmente por esta. Este proyecto se encontraba dentro de los planes de reestructuración de París, así que el barón Haussman fue el encargado de elegir el terreno en el que se ubicaría ya que él era el encargado de toda la nueva estructura de la ciudad.

Casi 15 años hicieron falta para construirla debido a las irregularidades del terreno, pero sin duda la espera valió la pena, y el 15 de enero de 1975 fue la puesta de largo con un lujosísima fiesta, donde se pudo apreciar la obra de arte que es este Palacio tanto por fuera como por dentro. 14 pintores participaron en su decoración, además de 63 escultores, así que es una auténtica maravilla todo lo que te encuentras allí. Una de las cosas más atractivas es una espectacular escalera de mármol, además de los espacios de espera entre actos, todos ellos decorados con todo el lujo transformado en mosaicos sobre un fondo dorado. En el interior del teatro, asientos de terciopelo rojo.

En la Ópera Garnier también puedes visitar la Biblioteca Museo de la Ópera, donde puedes encontrar una maravillosa colección de maquetas, partituras o vestuarios que te ayudarán a recorrer siglos de historia, además de ver dibujos y pinturas que dejan constancia de la época de oro musical de París. Si te gusta la Ópera y vas a estar en París, échale un ojo a la programación para ver si puedes acudir a alguna función. Totalmente recomendable. Además, está en una zona muy buena con alojamientos a buen precio y cerca de muchos sitios de interés a los que puedes ir a pie.

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