La preciosa isla Macquarie en Australia


Por norma general, todas las islas son preciosas, gracias a que conjugan a la perfección la gran variedad de paisajes y elementos naturales de los que disponen. Dentro de esa belleza, las hay normalitas y las hay espectaculares, y éste último es el caso de la isla que acabo de descubrir en una revista y que me ha dejado absolutamente encantada. Se trata de la Isla Macquarie, que está en Australia.

Se ubica concretamente entre Australia y la Antártica, en uno de los puntos más al sur del país y que pertenece al estado de Tasmania, uno de los lugares australianos más conocidos en todo el mundo. Esta isla es un precioso parque natural, lo que hace que sea una de las islas más bonitas y espectaculares del mundo, con paisajes realmente fascinantes gracias a su flora y su fauna, que son muy diversas.

Patrimonio de la Humanidad


Esta isla es uno de los selectos lugares que gozan del reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad que otorga la UNESCO, debido principalmente a dos motivos. En primer lugar, en su superficie hay placas tectónicas que por norma general encontrarías varios kilómetros bajo el mar. Por otro lado, en Macquarie encontrarás una gran población de pingüinos reales que acuden a esta isla para poner sus huevos. Un espectáculo sin igual.

De interés

En la isla viven menos de 50 personas, casi todas ellas trabajadoras del centro de conservación. Aquí estuvo una importante estación meteorológica entre los años 1911 y 1914, aunque sin duda sus pingüinos son su gran atractivo, además de otras aves marinas. Miles de conejos causaron una erosión hace muchos años, la cual destruyó muchas zonas, pero hoy en día ya están erradicados casi totalmente, tanto los conejos como los gatos y las ratas.

Cómo llegar y qué hacer


Llegar a isla Macquarie no será nada fácil, y necesitarás mucho tiempo para ello. Partiendo desde Hobart, en Tasmania, tardas unos 4 días en hacerlo en un pequeño crucero, y hay muchas compañías que hacen el trayecto. Se tarda lo mismo saliendo de Nueva Zelanda. Destacar que en la isla no hay ni puerto ya que es totalmente virgen, aunque sin duda ese es uno de sus grandes atractivos. El lugar perfecto para disfrutar de la naturaleza sin ver ningún edificio que el hombre haya construido para estropearla.

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