La catedral de Girona


Esta hermosa catedral gótica se encuentra ubicada en el punto más alto de la ciudad. Los 90 peldaños de escalinata barroca que conducen hasta ella le confieren un sello de identidad propio. Aunque dicha escalinata pertenece al siglo XVII, salvar tan importante desnivel siempre había sido todo un reto, desde que fuese construido el primer templo romano.

Consagrada a Santa María, en su edificación se invirtieron varios siglos que dieron como resultado una impresionante catedral gótica en su interior y barroca en el exterior.
De sus orígenes románicos, tan sólo se conservan el claustro del siglo XII y la torre del año 1040, que se encuentra adosada a la fachada. A través de una escalera de caracol, en el interior de la torre, se accede al campanario desde el cual la panorámica de la ciudad se convierte en un privilegio exclusivo de la catedral.

En el exterior del templo, la parte norte está presidida por el pórtico de San Miguel, en estilo gótico, mientras que en la zona sur el pórtico de los Apóstoles (siglo XIV) conforma la decoración de la fachada.


Tanto la iglesia como el claustro poseen un amplio repertorio de arte funerario, entre los que se encuentran los sepulcros de condes, miembros de familias reales, artistas, arquitectos y personajes importantes. Algunos de ellos, exquisitamente decorados, son auténticas obras de arte.

Pese a que, inicialmente, se proyectaron tres naves, finalmente se construyó solo una que, por sus dimensiones (22.98 metros), se trata de la nave gótica más ancha del mundo. Si englobamos todos los estilos, seguiría en anchura a la de San Pedro en el Vaticano (25 metros).

El ángel de la torre

Coronando la torre de la catedral puede verse la figura de un ángel que, en un inicio, tenía los ojos tapados con una venda, simbolizando la Fe. Sin embargo, tras restaurarla se le colocó una cabeza sin los ojos vendados, ya que desde el suelo no podía apreciarse este detalle.


La Bruja

Se trata de una gárgola cuya finalidad fue concebida para desalojar las aguas pluviales. Sin embargo, la leyenda resulta más curiosa pues nos habla de una mujer que se dedicaba a las artes de la brujería y demostraba su odio hacia la religión lanzando piedras contra la catedral. Como castigo divino fue convertida en piedra y fue colocada en el templo para que de su boca saliera agua en lugar de maldiciones.

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