La isla de Santa Bárbara en Samaná


Te vamos a mostrar un lugar muy especial: Samaná, una península sin apenas turismo y donde la vida es tranquila. Nada más llegar a Samaná, te sentirás que la vida fluye con un ritmo pausado. Nadie tiene prisa, simplemente toca disfrutar. Por la mañana puedes visitar un antiguo refugio de piratas o contemplar el apareamiento de cientos de ballenas.


Esta región ha logrado mantenerse virgen durante mucho tiempo, a diferencia del masivo que sufren lugares como Punta Cana, manteniendo intacto el sabor local de sus gentes. Si quieres conocer el verdadero espíritu dominicano y contagiarte de armonía y alegría, olvídate de los grandes hoteles y descubre un país de placeres inagotables.


Santa Bárbara de Samaná el mundo se para. El paisaje es una maravilla de la naturaleza, rodeado de casas de madera rosas, azules o amarillas. Colores que hacen un contraste espectacular con la espesura verde de la exuberante vegetación. La naturaleza lo invade todo, es puro estado salvaje.


El calor te hace sudar pero entonces no hay nada mejor que dejarse caer por las playas de arena blanca y las intensas tonalidades del azul marino, el islote Cayo Levantado es el lugar ideal. Probablemente no te puedas resistir tumbarte a la sombra de las palmeras.
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Descubrir la península de Samaná


Si estás pensando en un paraíso tropical de grandísimas proporciones seguro que esta hermosa península de inmensos cocoteros que se extiende en el mar como una isla y se llama Samaná se convierte en tu destino ideal. Es una especie de microcosmos en la República Dominicana: aquí verás la mayor pobreza junto a los resorts de lujo, buenos y muy malos caminos, verdes montañas, bosques tropicales, diminutas aldeas con vendedores de frutas, playas, y la radiante calidez del pueblo dominicano.


En las zonas de las verdes montañas abundan los cocoteros y las espectaculares vistas al mar. La mayoría de las playas son accesibles sólo a pie o por mar, las calas están muy protegidas y no hay bahías. Samaná es el nombre tanto de la península como de la ciudad. No puedes dejar de realizar una excursión para observar a las ballenas en su medio natural. Los mejores meses para estos avistamientos van desde enero hasta finales de marzo. Si vas durante esos meses no te lo pierdas.


Una visita a Samaná se debe centrar en dos cosas: la exploración de sus maravillas naturales conservadas a la perfección y tumbarse y relajarse en una pequeña playa para olvidarte de todo lo terrenal. Si quieres un poco más de movimiento lo puedes lograr fácilmente en Las Terrenas, el único y verdadero centro turístico, donde podrás encontrar pintorescos restaurantes, alojamientos de todo tipo, y como no unas playas inmensas.

Para llegar hasta allí tendrás que hacerlo a través de un camino sinuoso que recorre las montañas de la ciudad de Sánchez. En Las Terrenas podrás disfrutar hasta de un casino. Intenta contratar por la zona las excursiones y deportes que quieras practicar los siguientes días.