La Piazza Navona, en Roma


Es, probablemente, la plaza más espectacular de Roma. Magnífica, barroca, bellísima… Es siempre un hervidero de gente, pues los turistas la visitan constantemente. Y no es extraño, dada su belleza.

La Piazza Navona es una de las obras barrocas más importantes de la ciudad. Está rodeada de edificios de color ocre y una arquitectura señorial, y delimitada por tres fuentes impresionantes. Una vez la hayas visitado, seguro que querrás volver a ella antes de dejar la ciudad. Y es que este lugar atrapa al visitante desde el primer momento.

Centro neurálgico


La plaza tiene forma elíptica, tal y como eran el estadio y el circo construidos por el emperador Domiciano en el lugar allá por el año 86. En aquella época se conocía como Circus Agonalis, nombre que en la Edad Media derivó a in agone y después a n’agone hasta llegar al actual Navona.

En la parte oeste de la plaza se alza la iglesia Sant’Agnese in Agone, uno de cuyos arquitectos fue Borromini. Uno de sus máximos rivales, el genio del barroco Gian Lorenzo Bernini se encargó de crear la fuente central de la plaza, la Fontana dei Quattro Fiumi (Fuente de los Cuatro Ríos), en 1648. Sus cuatro figuras principales representan los cuatro ríos del paraíso: el Nilo, el Ganges, el Río de la Plata y el Danubio, y también a los cuatro límites conocidos del mundo: África, Asia, Europa y América. Una maravilla.

Pero no hay que perderse las otras dos fuentes de la plaza: en el lado norte la Fontana del Neptuno, que representa al dios marino luchando con una serpiente, y en la parte sur, la Fontana del Moro, de Giacomo della Porta.

La Piazza Navona es uno de tantos lugares de Roma que siempre están llenos de gente. Allí los turistas se mezclan con los artistas, los vendedores y los transeúntes que circulan por ella. Y es que tomar un café sentado en alguna de las terrazas de los locales de la plaza es un auténtico lujo, nada barato, por cierto. Pasear por la plaza cuando ya ha caído la noche es delicioso, aunque si lo haces la encontrarás tan activa y ajetreada como por el día.

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