Menorca británica: los monumentos que no hay que perderse

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Menorca es una isla con mucho encanto. A sus playas y aguas se suman los pequeños pueblos, su rica gastronomía… y, por supuesto, sus monumentos. La isla es muy rica en historia, contando con legado de los diversos pueblos y culturas que se han asentado en ella o bien han estado viviendo en ella durante un período concreto como es el caso de los ingleses. Precisamente, los británicos dejaron su huella en la isla a través de varios monumentos que se preservan hoy en día y que bien merecen una visita. La verdad es que hay unos cuantos por ver, pero aquí hacemos una propuesta por los que consideramos que no hay que perderse.

Los monumentos

La huella británica se deja sentir tanto en la arquitectura de la isla como en su cultura. En esta ocasión, nos vamos a centrar en los elementos arquitectónicos. Y uno de los principales es el fuerte Marlborough, que está situado en la cala de Sant Esteve, en el puerto de Mahón.

Este fuerte fue construido por los británicos entre 1720 y 1726 y toma su nombre del general sir John Churchill, duque de Marlborough. Es especialmente interesante el montaje expositivo que introduce a los visitantes en la época de los asedios bélicos del siglo XVIII.

También merece la pena ver la Torre de Fornells, que es de defensa costera. Su construcción se llevó a cabo entre los años 1801 y 1802. Esta torre tiene la particularidad de que es la de mayores dimensiones de todas las torres británicas. Con el paso del tiempo, ha necesitado restauración, pero se volvió a abrir al público en el año 2000. Además, se aprovechó para incluir un sistema museográfico.

menorca
La ruta por la isla también lleva hasta al Aljibe de Es Mercadal, que se comenzó a construir en 1735 por orden del gobernador Sir Richard Kane. El objetivo de esta edificación era abastecer a las tropas entre Mahón y Ciutadella, aparte de facilitar el acceso al agua potable de esta localidad menorquina.

Este mismo gobernador también impulsó una red de caminos para hacer más fácil la comunicación de las tropas y entre las zonas rurales más aisladas con las poblaciones, lo que dio paso a lo que se conoce como Camino de Kane.

Y, finalmente, no hay que perderse el Castillo Sant Felip, situado en la bocana del puerto de Mahón, ni la Torre des Castellar, situada en Sa Caleta para defender la zona costera próxima a Ciutadella.

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