Compartir vacaciones con amigos


Compartir vacaciones con amigos puede ser una experiencia genial, pero a veces la convivencia se puede convertir en una pesadilla inolvidable. Para evitarlo, ten en cuenta estos consejos. Seguro que si todos ponen de su parte viajar con amigos será todo un placer.

Apuesta por las decisiones de consenso, que no sean autoritarias. Normalmente estamos acostumbrados a las vacaciones familiares en las cuales la madre, el padre o ambos coordinan el viaje. Pero en las vacaciones con amigos si alguien asume ese rol, es posible que obstaculice la convivencia. Las vacaciones son de todos, por lo tanto hay que reunirse para tomar decisiones consensuadas, para lograr que todos queden contentos y se sientan parte del grupo.

Será fundamental mantener una actitud flexible y abierta. Procura ser solidario para guiar la convivencia hacia el camino correcto. Fomenta que tanto tú como tus amigos puedan mostrarse abiertos a otras opciones y no olvides que las vacaciones son un compromiso mutuo para disfrutar. El no compartir los mismos valores y criterios en el momento de aportar dinero para gastos comunes, suele ser la causa de múltiples discusiones o conflictos. Pero lo que no puede ser es que algunos financien las vacaciones del resto y otros que vuelvan a casa con “los bolsillos llenos”. No permitas que ello ocurra. Es mejor hacer una previsión y que todos aporten la misma parte para los gastos grupales seguros, tales como alojamiento y comida.

Procura que todos tengan cierta libertad. Es un error pensar que en un viaje con amigos debéis estar juntos todo el tiempo. Si alguien no tiene ganas de salir o prefiere quedarse en el hotel descansando, es su elección. La clave es lograr el equilibrio necesario entre compartir con tus amigos y no sentirte obligado a hacer algo que no deseas.

Por otro lado, es vital mantener el orden de espacios personales y comunes. Todos sabemos que es algo que a nadie le gusta, pero si todos participan limpiando lo que han ensuciado será mucho más sencillo. Mantén tus pertenencias en la maleta para que no se mezclen. Alienta las responsabilidades compartidas, la convivencia en este contexto implica tareas domésticas: hacer las compras, cocinar y limpiar, sacar la basura y acomodar la casa. Divide las tareas mencionadas de modo consensuado y equitativo, pero lo más importante es que todos se comprometan a cumplirlas.

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