
París, la capital de Francia, es una ciudad llena de magia y arte. Tiene el honor de ser uno de los destinos turísticos más populares del mundo con más de 30 millones de visitantes extranjeros al año.
Para empezar a conocer la ciudad puedes ir la Avenida de los Campos Elíseos, en la que podrás descubrir el Arco del Triunfo, un arco histórico de más de 50 metros con cuatro pilares decorados que representan el triunfo, la paz, la resistencia y la partida de voluntarios. Además, podrás subir y contemplar una panorámica espectacular de la capital francesa, desde la Plaza de la Concordia, pasando por el Gran Arco de la Defense o los Jardines de las Tullerías.

Pero el símbolo más importante de la capital del Sena es la Torre Eiffel, una estructura metálica de unas 10.000 toneladas de peso que mide 324 metros, diseñada por Gustave Eiffel para la Exposición Universal de 1889. Se puede subir en ascensor, pero si prefieres hacer deporte, deberás ascender nada menos que 1.665 escalones para llegar a la cima de la torre y contemplar París a vista de pájaro. En cualquier caso, vale la pena.
Otro de los monumentos más representativos del país galo es la Catedral de Notre-Dame, a las orillas del Sena y situado en la Isla de la Cité. Se considera una catedral gótica con influencia románica. La parte más destacable es la torre sur, de unos 70 metros de altura, a la que se accede a través de una escalera de caracol de 425 escalones, y que contiene la famosa campana Emmanuel.

Si aún te quedan ganas de más, es momento de visitar los museos más destacados de París. No te puedes ir de la ciudad sin visitar el Museo del Louvre, ya que expone más de 35.000 piezas y obras de arte entre las que destaca la inmortal Gioconda de Leonardo Da Vinci, la Venus de Milo, la Victoria de Samotracia o el Escriba Sentado.








































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