La ciudad de Valencia es capaz de ofrecernos una amplia oferta turística. Desde las playas de la misma ciudad (La Malvarrosa y Levante), hasta las de un poco más hacia el sur (El Saler, Cullera, Gandía y Oliva – fuera del término de la ciudad pero en la misma provincia). Si nos dirigimos hacia el norte, encontramos La Pobla de Farnals, Alboraya y El Puig (pequeñas ciudades de vacaciones). Poblaciones marítimas todas ellas, en las que se pueden degustar auténticos manjares de la comida valenciana. Desde la fideuà al arròs a banda, el all i pebre y el marisco, pasando por la famosa y mundialmente conocida Paella.

En el interior, existen pueblos con encanto como Buñol, Xátiva o Requena.
Ya inmersos en la ciudad de Valencia, podemos encontrar el foro romano en la Plaza de la Virgen (Plaça de la Verge), un foro creado por Junius Brutus y que dio lugar a la Valentia romana.

En la misma Plaza de la Virgen hay que destacar la Basílica de la Virgen de los Desamparados, y muy cerca, el Real Convento de Santo Domingo, creado gracias a la orden de los dominicos en el siglo XIII. En el casco histórico de Valencia existen otras iglesias de interés, las más destacadas son las de Santa Catalina, San Nicolás y San Martín.
La Catedral de Valencia se asienta sobre el mismo lugar en que se erigió el primer templo de la ciudad en la época romana y, posteriormente, una mezquita árabe. Su construcción duró casi dos siglos, desde 1262 hasta 1426. La catedral de Valencia nos brinda una superposición de estilos con predominio del gótico y primitivo.

El Micalet (Miguelete) es el campanario gótico de la Catedral. Tiene una altura de 50,85 metros, medida que coincide con la de su perímetro. Para disfrutar de las maravillos vistas de la ciudad que ofrece el alto de la torre, habrá que subir sus 207 peldaños, un esfuerzo que sin duda merece la pena.

En la ciudad de Valencia existen dos torres que nos hacen mirar de nuevo hacia atrás. Se trata de las Torres de Serrano y las Torres de Quart, dos antiguas puertas que daban acceso a la ciudad en la época medieval.

El Palau de la Generalitat nos brinda también un gran ejemplo de arquitectura gótica de la ciudad. Fue construido en el siglo XV y ampliado posteriormente entre los siglos XVII y XX. Actualmente es la sede del Gobierno de la Comunitat Valenciana. En la parte exterior, admiraréis el torreón renacentista que mira a la Plaza de la Virgen.

No podemos olvidar la Lonja de la Seda, la reliquia de la ciudad por excelencia. Declarado Patrimonio de la Humanidad, este edificio gótico es la constancia que nos queda de las transacciones comerciales que se hacían en su interior tras su construcción en el siglo XV. Este edificio esconde partes que son imprescindibles visitar, como el Torreón, el Salón de las Columnas y la Sala de Juntas del Consulado de la Mar.
