La villa de Madrid es la capital de España, de la provincia de Madrid y de la Comunidad de Madrid. Con una población según el censo de 2006 de 3.128.600 habitantes y 3.205.334 según el padrón municipal de 2006 (5.843.031 contando su área metropolitana), es la mayor ciudad del país y la tercera área urbana de la Unión Europea.”

granvia De Madrid al cielo...
La majestuosidad de sus calles más céntricas, la Gran Vía, el Barrio de Salamanca, el Madrid de los Austrias, nos recuerdan a nuestro paso los momentos más brillantes de esta ciudad que tiene influencias árabes, judías y cristinas. Capital del reino desde que Felipe II lo decidió en 1561, es, hoy por hoy, una asombrosa mezcla del cosmopolitismo con centros neurálgicos como la Castellana o edificios significativos como las Torres Kio y la tradición en sus zonas más bellas y en su mayoría peatonales.

Para poder disfrutar de sus tapas, sus clásicos bocadillos de calamares y el casticismo más absoluto, el visitante de Madrid deberá buscar un alojamiento próximo a la Puerta del Sol. Cualquiera en las líneas 1,2, 3 ó 5 de metro puede ser una buena opción. Importante sacar uno de los distintos abonos si se va a utilizar mucho el trasporte público.

puerta del sol De Madrid al cielo...
La Puerta del Sol o Km. 0 es el centro absoluto de Madrid. Cerca, o muy bien comunicada con ella, se encuentran las principales atracciones de la ciudad. Conocida por retransmitirse desde su reloj desde los comienzos de la televisión las 12 campanadas, el luminoso de Tío Pepe o el Oso y el Madroño, sus calles siguen siendo lugar de compras. Se puede comenzar la jornada en la la Confitería La Mallorquina. Nada especial que recomendar puesto que absolutamente todo es recomendable.

ratoncito De Madrid al cielo...Cerca, en la calle Arenal, se encuentra una placa en homenaje al Ratoncito Pérez, el mítico personaje de cuento infantil que se supone que vivió en esa calle. ¡Ojo! la placa se encuentra en un lugar elevado, así que hay que ir mirando para poder encontrarla. Las malas lenguas dicen que el olor de los pasteles era la razón de que viviera allí, aunque en realidad el peculiar roedor nació de un cuento escrito por el Padre Coloma para Alfonso XIII cuando éste aún era niño.

plaza De Madrid al cielo...Volviendo a nuestro punto de partida, podemos subir por la archiconocida Calle Preciados, conocida por sus tiendas y su animado ambiente lleno de músicos ambulantes, llegamos a la Gran Vía, lugar animado de teatros y cines y que nos lleva hasta la Plaza de España, uno de los lugares donde los grandes edificios conviven con los parques y la belleza de los edificios históricos.
Muy próximo a la Plaza de España, se encuentra el Templo de Debod, en el paseo del Pintor Rosales. Regalado por Egipto en 1968, el templo tiene más de 2200 años. Fue construido por el rey nubio Adikhalamani de Meroe estuvo dedicado al culto de dioses egipcios Amón e Isis. Posee importantes añadidos de época ptolemaica y romano-imperial (siglo I aC y II dC). Desde ahí, también podemos aprovechar para visitar el Palacio Real, si bien, esta visita también puede añadirse al paseo por La Latina y el Madrid de los Austrias.

Volvemos de nuevo a la Puerta del Sol y aprovechamos para bajar por la controvertida Calle Montera. Lugar emblemático que cuenta con varios establecimientos de compras, cuenta también, con el mayor centro de prostitución de la ciudad. Desde ahí, merece la pena atravesar la Puerta del Sol volver sobre nuestros pasos y siguiendo por la Calle Mayor (paralela a Arenal), para adentrarnos en la Plaza Mayor.

plazamayor De Madrid al cielo...
Lugar de encuentro de turistas, artistas y paseantes, la Plaza Mayor de Madrid y su estatua ecuestre de Felipe III. Desde ahí, tenemos dos opciones, seguir por La Latina y el Madrid de los Austrias, o bien, desde la Plaza de Jacinto Benavente, adentrarnos en el mítico -y polémico- barrio de Lavapiés.

Elegimos la primera opción para visitar el Madrid más aristocrático y, de paso, tomarnos algo en cualquiera de los restaurantes o lugares de tapeo de La Latina. La Plaza de la Paja o la Plaza de la Villa, hoy sede del Ayuntamiento, son algunos de los lugares destacados de esta zona, cuyos edificios conservan aún el encanto de antaño. Si conseguimos hacerlo coincidir con la Verbena de la Paloma, que tiene lugar a mediados de agosto, podremos disfrutar del madrid más castizo.

madrid el rastro 1 De Madrid al cielo...
Si nuestra visita es además en domingo, podemos aprovechar para visitar el afamado Rastro, cuyos centros neurálgicos son la Plaza de Cascorro y la calle Ribera de Curtidores. Ahí se puede comprar de todo, desde un enchufe, hasta un bocadillo, pasando por ropa interior, antigüedades… Merece la pena dedicar al menos un par de horas en perderse por los distintos puestos, buscando lo más afín a nuestros gustos. Se pueden encontrar grandes gangas pero, no es habitual. Sin embargo, comerse unas sardinas, caracoles o paella en cualquiera de los bares, aderezados por una buena caña, suele ser una de las mejores opciones. Y, lo bueno, es que por las calles de la Ruda y Santa Ana, el ambiente se asemeja al de un bar de copas a las 2 de la madrugada.

Si esto no es lo que buscamos, mejor dar media vuelta hacia la plaza de Tirso de Molina y bajar hacia el barrio de Lavapiés, un barrio peatonal y clásico que hoy es núcleo de bohemios, inmigrantes y madrileños de toda la vida. Considerado como ejemplo de anti-ghetto, debido al número de nacionalidades que en este núcleo reside, Lavapiés es sólo apto para mentes abiertas. A pesar de la mala fama que tiene, no es para nada peligroso. Con gran vida cultural, redes de teatros (especialmente el Reina Sofía, para amantes del arte contemporáneo, al final de la Calle Argumosa), la Filmoteca Nacional, el Circo estable y miles de entretenimientos más, Lavapiés es ideal para aquel que quiera adentrarse en los olores y sabores de culturas como la pakistaní, china, gitana, castiza, marroquí, senegalesa… en plena convivencia.

 De Madrid al cielo...

Sin embargo, el mestizaje convive también con las formas más clásicas. A las fiestas de San Cayetano, de Cascorro y de La Paloma, se suma otro acontecimiento, los Mayos, una fiesta que data del siglo XVI y que se organizaba a principios de mayo para celebrar la llegada del buen tiempo. Tradicionalmente se celebraba en todos los barrios de Madrid pero en el primer tercio del s.XX la fiesta se perdió definitivamente . En 1988, gracias al apoyo de la “Agrupación de Madrileños y Amigos Los Castizos” y otras dos asociaciones, se recuperó y, desde ese momento se celebra el primer domingo de Mayo en Lavapiés.

También buen lugar en el que estar de un buen tapeo, una limonada en fiestas, o un buen plato de comida exótica (entendiendo exótica como de otras nacionalidades), Lavapiés concluye al sur en la Glorieta de Embajadores. Este es un buen punto para hacer un alto en el camino y dedicar un par de horas a hacer una ruta en autobús. Sí, en autobús, porque si cogemos el número 27, podemos recorrer, desde Embajadores, la Estación de Atocha, el Paseo del Prado, Recoletos y la Castellana hasta llegar a las Torres Kío.

elprado De Madrid al cielo...

Bajando por la Castellana, (podemos optar por coger el mismo autobús, aunque si es hora punta mejor coger el metro hasta Banco de España) para llegar hasta el Museo Thyssen-Bornemisza, donde se puede disfrutar de las mejores colecciones de pintura occidental de todas las épocas, o el Museo del Prado, con los grandes clásicos como Goya o Velázquez junto con otros más internacionales como El Bosco.

El Museo del Prado, para los amantes del arte, se merece un día completo de visita. Aunque exhaustiva, merece la pena. Y para los que prefieran el aire libre, el Parque del Retiro es un lugar idóneo para pasar el rato y disfrutar con el paisaje, dando unas vueltas en las barcas o, simplemente, descansar debajo de un árbol.

El Retiro, creado por el Conde Duque de Olivares en el siglo XVII, ha pasado de ser un complejo de recreo real a un lugar donde ver un espectáculo de guiñol, descubrir el futuro a través de videntes, recibir un masaje chino, hacer tai-chi, practicar deporte o montar en barca. Todo un abanico de posibilidades que hace que familias enteras se congreguen allí a diario.

 De Madrid al cielo...
La tradicional Feria del Libro y las exposiciones en el Palacio de Cristal son otros de sus atractivos. Para los amantes de los libros, muy cerca del Retiro, en la Cuesta de Moyano (temporalmente trasladado por obras), se encuentran las populares casetas o librerías donde encontrar cualquier cosa descatalogada o deshacerse de los libros viejos está a la orden del día. Siempre plagado de visitantes, es otro de los lugares emblemáticos de la ciudad, desde el que rápidamente llegamos a la Estación de Atocha , en la que se puede disfrutar de un Jardín Tropical los 365 días del año.

Es en los aledaños del Retiro donde se encuentra el comienzo del Barrio de Salamanca, otro de los barrios emblemáticos que constituyó, a finales del siglo XIX, el “ensanche” de Madrid gracias a una Real Orden de Isabel II. Un barrio elegante, caro y bonito en el pleno centro de la ciudad a día de hoy.

Y ya por último, la vida nocturna. Para eclécticos, Lavapiés, con lugares como la calle Argumosa, o, a altas horas de la madrugada, El Juglar o el mítico local flamenco Candela. La Latina, con su Calle del Almendro para tapear, la carísima terraza de El Viajero (pero que merece la pena visitar por las vistas) o cualquiera de sus bares de copas.

botellon De Madrid al cielo...Muy próximo a estas zonas se encuentra también Huertas, enclavado en el Barrio de Las Letras. Partiendo de la Plaza de Santa Ana, el ambiente se asemeja al de cualquier otra ciudad a esas horas de la noche. El flamenco de Los Gabrieles o el mítico jazz del Café Central son muy buenas opciones.

Para los más jóvenes, Alonso Martínez es una buena opción, destacando entre sus locales Capote. También Argüelles, con sus bares de universitarios y sus cada vez más controvertidos “bajos”. Para alternativos o nostálgicos de la “movida” de los 80, está el barrio de Malasaña, en los que disfrutar en el Loui-Loui o el Vía Láctea.

Para gays y lesbianas, sin duda alguna, el barrio de Chueca, famoso por sus fiestas del “Orgullo Gay” y porque sus bares abren hasta el amanecer. El Clandestino o Liquid, y, para lesbianas, la discoteca Truco. La zona más selecta, la de la Avenida de Brasil, por último, nos abre camino a los ambientes más exquisitos con lugares como el Lolita o el Moby Dick, pero para eso, ya tendremos que haber salido del centro de Madrid.

chocolateria De Madrid al cielo...Por último, y, siguiendo las costumbres de la tierra. Nada mejor que terminar la noche desayunando un chocolate con churros o porras en la Chocolatería San Ginés, anexa a la Plaza Mayor, en el Pasadizo de San Ginés.

¡Espectacular!