
Sobre las faldas de la sierra de Montesinho, en la altiplanicie de noroeste de Portugal, se levanta la ciudad de Braganza. Esta, es una ciudad portuguesa muy particular, ya que en ella podrás encontrar gran cantidad de lugares muy atractivos que descubrir, algunos de los cuales serán de visita obligada si pasas por estas tierras. Son muchos los monumentos o edificaciones increíbles que podrás encontrar en Braganza.
La mejor referencia de la ciudad y quizá lo primero que encuentres al llegar es la Praça da Sé. En el centro de esta plaza se levanta un crucero que fue construido hace más de trescientos años. Frente a esta, se encuentra la Iglesia de la Catedral. Su fachada es simple pero posee un portal renacentista de influencia barroca. En su interior, un retablo de una entalladura dorada y un arco triunfal.
Otro punto importante e interesante de Braganza es antigua Rua Direita (hoy conocida como la Rua dos Combatentes da Grande Guerra). Al descender esta calle podrás observar los diversos edificios coloridos y larguiruchos. Unos edificios que son ejemplares de las antiguas construcciones medievales en las que podrás observar hermosos herrajes en sus diversas portadas o puertas.
No te podrás perder tampoco el Castelo de Bragança (el Castillo-Fortaleza de Braganza). Este lugar situao en el mismo Centro Histórico de Braganza (en la Rua do Santo Condestável), recibe numerosas visitas al día. Se dice que es de entre todos los castillos uno de que más y mejor representan a la arquitectura medieval. Forma parte de un conjunto amurallado que consta además de quince torres y tres puertas. Y por último destacar las calles estrechas que salen de la Plaza de Armas (más conocida como Ciudadela), en las que podrás descubrir cómo eran las típicas casas medievales.




































La zona del Algarve portugués es conocida por la belleza de sus playas y de su naturaleza, plagada aún del encanto de antaño y de aires románticos y por descubrir. La capital de la región, Faro, es el hogar de la laguna de Ría Formosa, de una reserva natural de más de 170 kilómetros cuadrados y un lugar por el que pasear al atardecer.
Una vez en la ciudad, es recomendable no salir “pitando” hacia las playas (situadas a 7 kms. de la ciudad) y quedarse en el centro disfrutando del aroma de sus gentes y sus calles, comiendo una buena mariscada o disfrutando de sus tradicionales pollos y carnes a la brasa.
Visitar Faro implica recorrer sus calles, no sólo la Ría Formosa, sino también el Puerto Deportivo y el Centro Histórico o Ciudad Velha. Ocupada por romanos y los visigodos, fue en el siglo XV una próspera ciudad con una población judía activa y numerosa.
Otro de los atractivos de faro son las iglesias, famosas por sus trabajos de tallas de madera y su estilo que para nosotros sería “colonial”, blancas paredes con interiores de un dorado deslumbrante. 