Pueden ser muchos los motivos que hacen que un pasajero decida negarse a volar justo antes de despegar. Un ataque de pánico, miedo a volar, un retraso en la hora prevista de llegada o una simple llamada telefónica infortunada son algunos de los motivos alegados por los pasajeros que se niegan a volar.

Si el motivo ha sido por la compañía aérea, existen indemnizaciones del tipo ofrecer un transporte alternativo, pago de dietas y comunicaciones, facilitar alojamiento para el perjudicado o compensaciones económicas. Sin embargo, cuando un pasajero abandona voluntariamente un vuelo, la compañía no prevé indemnización.

Existe un vacío legal y sujeto a muchos condicionantes pero que un viajero pueda abandonar un avión sin problemas dependerá del comandante de la aeronave. Normalmente si el pasajero vuela sin maletas, o sólo con su equipaje a mano, la salida será casi inmediata. El equipaje es la clave para poder desembarcar o no de un avión a punto de iniciar la maniobra de despegue. Tenedlo en cuenta.