Viajar trabajando es una de las actividades que nos permiten ser más productivos. Moverse por el país de lado a lado, es algo a lo que los autónomos y los pequeños empresarios están acostumbrados. Por eso, resulta imprescindible no perder el tiempo durante esas horas de trayecto.

Degraciadamente, el avión se ha vuelto un medio de transporte en el que cuesta mucho trabajar. Lo primero de todo es que los aeropuertos suelen estar lejos del centro de una ciudad, lo que nos quita todavía más tiempo. Luego nos encontramos con rigurosos controles para poder embarcar y, finalmente, no podemos utilizar el móvil o el ordenador portátil mientras estamos en pleno vuelo (algo que podría cambiar dentro de poco).

Con este panorama, el autocar y el tren han ganado en adeptos a la hora de trabajar durante el viaje. El primero te brinda la posibilidad de trabajar durante la totalidad del trayecto gracias a los modelos de gama alta que ofrecen conectividad Wi-Fi durante todo el recorrido. El tren, por su parte, se encuentra en sitios accesibles de la ciudad (no como los aeropuertos), cuesta muy poco embarcar y podemos trabajar con el móvil y con el portátil durante todo el trayecto. Además, si estamos en clase preferente, disfrutaremos de unos asientos con enchufe que nos permitirán no tener que preocuparnos por la batería del portátil.

Lástima que muchas veces no nos quede otra opción que viajar en avión…

Vía | Moviéndonos