En la localidad inglesa de Swindon entre Londres y Cardiff, se construyó en 1972 una gran rotonda que incluye en su interior otras cinco rotondas más pequeñas. La rotonda mágica de Swindon es el atractivo turístico de la zona y está considerada como la intersección viaria más compleja del mundo, aunque en realidad fue diseñada para hacer que el tráfico fuera más fluído.

El flujo de tráfico alrededor de la rotonda interior más grande se realiza en sentido antihorario, mientras que el flujo del tráfico en las cinco mini-rotondas interiores y en el circulo exterior se realiza siguiendo el sentido de las agujas del reloj.