Costa Rica, un país muy variado entre el Pacífico y el Caribe

Costa Rica es un país de Centroamérica. Limita al norte con Nicaragua, al sureste con Panamá, su territorio es bañado al este por el Mar Caribe y al oeste por el Océano Pacífico.
Los habitantes de lo que ahora es Costa Rica formaron parte del área intermedia ubicada entre las regiones culturales mesoamericana y sudamericana. Algunos historiadores han incluido el área conformada actualmente por las zonas sur y atlántica del país como de influencia sudamericana, debido a la presencia de grupos que hablan lenguas chibchas.

El país ha mantenido una estabilidad política, a pesar del gran deterioro económico y social de las últimas dos décadas, y mantiene una de las democracias más consolidadas de América, posee uno de los mejores índices de desarrollo humano en Latinoamérica, siendo el cuarto país (detrás de Argentina, Chile y Uruguay), y fue la primera nación del mundo que abolió el ejército, en el año 1948, y cuenta con una fuerza policial (Fuerza Pública) para el mantenimiento del orden y la seguridad pública.
San José es un poco la etapa obligatoria del viaje a Costa Rica. A 1150 metros de altura, la capital es el centro de la vida social, económica y cultural del país. Una vuelta por el “mercado central” es indispensable. En las numerosas tiendas y puestos podrá adquirir hamacas, bolsos, cigarros, e incluso café… Les aconsejamos una visita al Museo del Oro Precolombino, que explica el recorrido de la historia del oro y expone una gran colección de joyas y amuletos tradicionales. El Museo del Jade es también famoso. Además de presentar una exposición de obras de arte, el museo, situado en lo alto de uno de los pocos edificios de San José, ofrece a los visitantes una vista panorámica formidable. En San José, no se pierda el Teatro Nacional, situado en la plaza central, la Plaza de la Cultura.

Las posibildades del país son prácticamente ilimitadas. En agua, por tierra e incluso por los aires, siempre hay algo que hacer: kayak en la península de Nicoya o por el arroyo San Juan, vela a 1700 metros de altura en el lago Arenal, o incluso surfear en las playas de Caldera, Naranjo, o Boca Barranca. Los más valientes descenderán los rápidos de Reventazón o de Corobicí en rafting, e intentarán vencer sus vértigos gracias a un teleférico en los árboles que recorre un majestuoso bosque, ofreciendo una visión única sobre las cimas del bosque tropical, así como encuentros inesperados con numerosos animales.
Un paraíso que ofrece playas de ensueño y cimas vertiginosas, una jungla lujuriante y fondos marinos que lo dejarán sin aliento.

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