playa.jpg La zona del Algarve portugués es conocida por la belleza de sus playas y de su naturaleza, plagada aún del encanto de antaño y de aires románticos y por descubrir. La capital de la región, Faro, es el hogar de la laguna de Ría Formosa, de una reserva natural de más de 170 kilómetros cuadrados y un lugar por el que pasear al atardecer.

Lugar al que encontrar billetes de avión a bajo precio y donde el alojamiento es francamente económico, mejor acercarse en temporada baja que en primavera y verano, donde el lugar no sólo es extremadamente caluroso, sino además, está plagado de turistas atraídos por la belleza de la ciudad procedentes de todos los países europeos.

Una recomendación: el coste del taxi del aeropuerto a la ciudad no es excesivo, así que si no se quiere esperar al autobús de línea (de horarios irregulares), mucho mejor optar por uno de ellos.

pescadores.jpg Una vez en la ciudad, es recomendable no salir “pitando” hacia las playas (situadas a 7 kms. de la ciudad) y quedarse en el centro disfrutando del aroma de sus gentes y sus calles, comiendo una buena mariscada o disfrutando de sus tradicionales pollos y carnes a la brasa.

Los múltiples bares en las inmediaciones del Puerto Deportivo, son buena opción tanto para el día como para la noche. Ahora bien, están encaminados al turismo y son mucho más caros (y malos) que si nos adentramos por las callejuelas no tan cercanas. Son sin embargo, una opción no demasiado cara y segura. El pescado fresco es inmejorable y una buena prueba de ello es la Cataplana, el plato típico de la región, compuesto a base de distintas clases de pescado y marisco frescos.

Agrada la tranquilidad y simpatía de las gentes del Algarve. La amabilidad de los trabajadores de las Oficinas de Turismo a buen seguro sorprenderá. Gracias a las oficinas, podrás conseguir toda la información que necesites sobre Faro, El Algarve e incluso Portugal al completo simplemente con pedirla. Un ejemplo a seguir por otras ciudades europeas.

imagen083.jpg Visitar Faro implica recorrer sus calles, no sólo la Ría Formosa, sino también el Puerto Deportivo y el Centro Histórico o Ciudad Velha. Ocupada por romanos y los visigodos, fue en el siglo XV una próspera ciudad con una población judía activa y numerosa.

Sus pintorescas murallas dan lugar a calles y plazas empedradas y tranquilas donde hay una peculiar mezcla de estilos, especialmente el neoclásico. Romano, visigótico, árabe, románico, gótico, son otros de los estilos que se pueden apreciar en las distintas calles, donde la tranquilidad armoniosa convive con turistas, gatos callejeros, y unos pocos pobladores autóctonos.

iglesia2.jpg Otro de los atractivos de faro son las iglesias, famosas por sus trabajos de tallas de madera y su estilo que para nosotros sería “colonial”, blancas paredes con interiores de un dorado deslumbrante.

Por último, la vida nocturna de Faro, alentada por la zona comercial y que se desarrolla fundamentalmente en la Rúa do Prior, con bares y discotecas que abren casi todos los días, animados por el ambiente universitario. Dux, de música house, Disco, ultramoderno y formal o la Gàleria Bar Patrimonio, gozan de gran aceptación.

Un punto de partida inigualable antes de adentrarse en la belleza del Algarve.